viernes, 28 de octubre de 2011

Notícia sobre el blog

Simplemente quiero notificar que los capítulos de mis novelas serán más ausentados. A cambio escriviré un mayor número de relatos paranormales o de terror de distintos temas, para dinamizar el blog. Los temas de por que hago esto son especialmente la protección de mis obras, destacando las grandes como son Dark Labirynth o Z-Chronicles, los relatos serán más variados y pueda que os guste más asi. En principio cada domingo postearé un relato nuevo para vosotros, espero que sean de vuestro agrado.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO 8: Superman ya hizo su papel esta mañana
Buitre, aviador militar de la F.A.P.I.
Está mañana me convocaron en una nueva misión muy importante, por falta de aviadores me llamaron conociendo mi historial para que pilotase un caza. La misión se trataba de tres barcos con materiales nocivos que querían pasar al otro lado de la nación, según han descrito recibieron varios mensajes de que no les estaba permitido pasar pero a pesar de ello se negaron, y ahora nos toca hundirlos parece ser. Estoy esperando que nos den el permiso de despegar este pájaro, estoy algo nervioso, a pesar de ser un buen aviador, hace tiempo que no manipulo uno de estos. El jefe nos ha dado ciertas instrucciones a Shark, mi compañero de misión y a mí.
Cada uno pilotará un distinto caza preseleccionado, tras despegar deberemos hundir la flota con bombas sin uso de las metralletas laterales siempre que no recibamos un ataque aéreo que nos obligue a hacer su uso, en caso contrario nada. Tras hacernos unos aportes más sin importancia Shark y yo hemos subido a nuestros cazas esperando la señal de radio, el primero en despegar será Shark, yo le debo seguir por atrás, tras la señal ambos despegamos hacia el inmenso cielo.
Tras un tiempo volando a una gran velocidad, el radar nos marca las posiciones de los tres barcos, Shark se me avanza soltando la primera bomba con una gran precisión hundiendo de un solo golpe el barco más adelantado. Yo cambio mi ruta hacía el barco de la derecha mientras mi compañero va hacia el de la izquierda. Desde el barco al que me dirijo me empiezan a disparar con armas pesadas, peligroso para un caza tan ligero como los que usamos, subo el vehículo para ocultarme en las nubes, alejándome cada vez más de los proyectiles. Uso el radar para conocer la posición exacta del barco hasta que cuando estoy justo encima dejo caer la bomba, esta acierta un trozo del barco transformándolo en un mar de llamas, me fijo que mi compañero a tumbado ya el suyo y se desplaza hacia el último, que parece ser el único armado.
Shark empieza a disparar con la metralleta pesada hundiendo el barco, y apunta estas hacia mí, yo aprovecho mi proximidad a las nubes para ocultarme, mientras él dispara.
-¿Qué crees que haces? Le pregunte por radar.
-Órdenes, me pidieron que tras la misión te eliminase, me contesto.
Tras esto gire el vehículo y empecé a disparar con mis metralletas, cuando me di cuenta que no lo hacían, mis metralletas estaban desarmadas, trucaron mi vehículo y me prohibieron el uso de las metralletas para que no lo notase. Empecé a huir usando las nubes como barrera visual, aun así el radar le decía por donde andaba, estábamos cerca de la tierra, y llegamos enseguida, pero allí acababan las nubes. Salí de ellas mientras buscaba la forma de deshacerme de mi perseguidor. Él también apareció tras las nubes, disparándome. Comencé a usar maniobras de evasión para perjudicar su puntería, pero sabía que poco duraría mi suerte, me fije que estaba en terreno prohibido, era la zona exiliada donde tuvo cabo la misión, entonces recibí impactos a un ala, mi caza empezó a girar y a perder el control aun así conseguí mantenerlo vivo.
El caza de Shark me paso por encima a gran velocidad mientras se disponía a girar y abatirme con una nueva serie de disparos de sus metralletas. Mientras Shark hacía su maniobra pulse el botón para salir disparado del caza, pero también estaba anulado, saque mi pistola que conservaba de la misión anterior y dispare el cristal, con el codo acabe de romper, el caza volaba lento, cosa que me ayudaba a poder salir. Cogí el paracaídas y me lo instale muy rápidamente y salté.
El caza de  Shark disparó al mío haciéndolo detonar y se dirigió a mí que aun no había sacado el paracaídas. Incremento su velocidad hacia mí a la vez que disparaba con sus metralletas a mí. Apunte con mi pistola, y disparé mi primer tiro que fallo, pues disparar mientras caes del cielo no es tarea fácil, me quedaban 4 balas y varios cargadores que no me daban tiempo a recargar. Con seriedad, aguantando todos mis nervios esperé su proximidad, parecía que me quería embestir con el caza, aproveche eso para disparar mis últimas balas, una fue al morro, dos impactaron con el cristal y la ultima que fue realmente mi tercer disparo de la ráfaga, impactó a su ojo derecho, no podía creérmelo me lo había cargado.
El caza a pesar de ir con un piloto muerto avanzaba hacía mi, que me golpeo en una pierna y me hizo salir disparado como una bola, no paraba de girar, de esa forma no podía abrir el paracaídas, me esforcé en ponerme bien, cosa que me costó un tiempo, y finalmente activé mi paracaídas, a metros de sobra del suelo. Acabé cayendo a un bosque de pinos similar al de la misión, poco antes de llegar hasta la copa de un pino, oí el sonido de la gran explosión del caza de Shark.
Con mi cuchillo corte las cuerdas del paracaídas hasta poder salir y descender, en el descenso perdí un momento el equilibrio y caí al vacio, por suerte fue cuando ya casi había descendido del todo, aun así tardé casi 10 minutos a levantarme. Lo da ahí arriba me había destrozado, y aun me dolía el impacto del otro caza contra mi pierna. A unos cuantos kilómetros había un pueblo llamado Kamaha, ese era mi nuevo destino que me guiaba mi GPS. Llevaba ya dos horas caminando y estaba hecho polvo, entre la pierna dolorida, el camino complicado, me hacia polvo. Miré mi receptor, pues no lo había mirado desde lo del helicóptero, aun seguía vivo, y no estaba años luz de mí, estaba más cerca de lo que parecía, si llegase a Kamaha, y este descubriese lo de mi señal, podríamos reunirnos allí, sea como sea he de llegar.
Había una buena piedra en el camino y la usé de asiento, estuve tranquilizándome y aprovechándola como descanso, cuando oí un ruido de algo grande que se me venía encima, me levante y lo vi, era un oso marrón de grandes dimensiones, este me gruñía y dejaba caer de su boca un montón de espuma, no sé que le pasaba a ese animal, ¿quizás era lo que causaba todos esos desastres en esta zona?, no lo sabía pero fuera lo que fuera no se lo preguntaría. El oso comenzó a trotar hacia mí con intenciones no agradables que pude entender perfectamente.
Sin más contratiempos comencé a correr, y mire mi pistola, estaba descargada, comencé a cargarla como podía y tras hacerlo me frene y le dispare el cargador entero, a pesar de ser impactos correctos el animal siguió trotando hasta embestirme tirándome por un descenso al que finalicé en una piedra que me hizo puré la espalda. Parecía que si no era Shark, sería el maldito oso. El oso sin pensarlo empezó a descender, yo corrí hacia él, me tiro un zarpazo que esquivé y con mi cuchillo le hice un tajo a la pata. El animal a la velocidad que descendía por la bajada y el tajo que le ofrecí en su pata, no le permitió frenar y empezó a rodar como una piedra. Yo le seguí consciente que era ahora o nunca, y corrí hacia él.
El oso quedo tumbado al final del descenso, y mientras se levantaba y yo ya llegaba, metí un gran salto cayendo encima de su lomo, agarre fuertemente su pelaje y con la otra mano empecé a apuñalar la cabeza de oso, este empezó a moverse para echarme de encima, cosa que fue inútil y tras un montón de apuñaladas que no fui capaz de contar el oso murió. Me senté a su lado, con el cuerpo destrozado, los efectos de la adrenalina se me fueron y noté el dolor y cansancio que ella me escondía. El cuerpo del oso yacía inmóvil, de su boca apenas salía ya espuma, me acerque y por la viscosidad que presentaba en mi guante descubrí que no era para nada saliva, sino la reacción de tal con algún componente químico seguramente.
Ahora tenía que descansar, Superman ya hizo su papel esta mañana, noté como mi mente se perdía y me quede dormido en aquel lugar, ojala cuando despierte las cosas mejoren.

sábado, 1 de octubre de 2011

Dark Labirynth

CAPÍTULO 3: Hacía la línea 6
Roberto, María y yo, ya hemos comenzado el viaje. Tras caminar varios metros paralelamente a la vía y llegar al tope, nos hemos visto obligados a bajar a ella. De un salto ya me encontraba abajo y mientras ayudaba a María a bajar, Roberto bajo también de un salto, ya estábamos los 3 en la vía. Desde arriba uno no se fija tanto, pero entre el suelo de la vía y el de las personas, puede haber una diferencia de más de un metro de altura, como el metro se nos pone a nuestra altura, puede llegar a hacernos creer que hay bien poca profundidad. La distancia entre las maderas perpendiculares a los carriles de metro, también se hacen notar desde abajo, no podremos caminar solo por estos si no damos saltitos, estamos obligados a pisar la grava también.
La gran entrada de oscuridad no es que nos invitará de forma cordial a entrar justamente, aun así estábamos dispuestos a hacerlo. Tras una pequeña pausa de segundos que se alargó en mi mente con pensamientos siniestros y miedosos, proseguimos el camino. Poco a poco la luz se volvía más escasa hasta el punto de no ver a más de un par de metros de distancia y aun dando gracias. Ya me había fijado años atrás, que enseguida se volvía todo el túnel oscuro, pero desde dentro de este aun es más impactante. Las paredes de los lados que apenas me eran visibles, eran bien simples, todas de un tono marrón o gris que no sabría especificar y bien pobres de detalle, a excepción de un grupo de cables que la seguían, en su mayoría negros. Yo era el que andaba adelante procurando detectar cualquier cosa no agradable y Roberto me seguía atrás por si nos intentaban atacar a traición, por lo que se puede deducir que María estaba en medio.
Ya llevábamos unos minutos por el oscuro y monótono camino y aproveché para intentar encontrar lógica a los sucesos. Me despierto tumbado en el lugar del incidente aunque algo cambiado el entorno, las salidas han sido bloqueadas con cemento o algo por el estilo, seres terroríficos dignos de una película de terror, las marcas que insisten en la línea 6… No entiendo muy bien el tema aunque he llegado a una deducción algo rara. De alguna forma unos monstruos del subsuelo se han dado a conocer y han atacado a la humanidad al igual que a mí. Le gente ha tapado el mapa del metro bajo cemento con el fin de mantenerlos aislados y la línea 6 debe haber el único punto para salir a la superficie. Parece fantasioso pero con lo que veo bastante realista. Miro atrás, el grupo me sigue sin problemas.
Al poco de girarme oigo varios pasos hacia nosotros procedentes de adelante, hago una seña a los de atrás sin fijarme sí la habían visto. Se me acercaron y me dirigí a una de las paredes del lado para que no pudiesen atacarnos por sorpresa, mis compañeros siguieron el mismo camino. Los pasos se acercaban a un buen ritmo, pero sin ser especialmente acelerados. Varias criaturas aparecieron, no podía contar cuantas pero nos superaban en número. Mi equipo permaneció silencioso, no teníamos valor para hacer ningún movimiento. Las criaturas frenaron algo el ritmo como si de alguna forma nos detectaran. Pude ver cantidad de sombras que se alzaban en la oscuridad con unos puntos blancos que parecían proceder de sus ojos, varios pares de lucecitas blancas bailaban en la vía, una danza que podría ser mortal. Aun habiendo pausado un poco su andar, el grupo de criaturas se alejó por donde habíamos venido y tras una pequeña espera de seguridad, seguimos avanzando. Estaba preocupado por la posibilidad de que encontrásemos más grupos de tantas criaturas, dos pistolas no eran tales armas para conseguir frenarles.
La oscuridad se alargaba pero ya alcanzábamos ver la salida a la primera estación, aunque las luces parpadeaban, la diferencia de luz aquí y en la estación era demasiado grande para no notarse. Al acercarnos bastante más, Roberto se adelanto hasta mí y puso su mano encima de mi hombro, me dijo que ya estábamos cerca y que podíamos lograrlo si seguíamos así. Podía ver su rostro ya que estábamos muy cerca de la estación, mostraba alegría y confianza en sí mismo, de alguna forma me fortaleció ver su rostro que derrotaba los miedos y las preocupaciones. Repentinamente su rostro cambio de golpe a la vez que oí algo muy cerca de nosotros que no pude identificar ni tan solo su dirección. Roberto tenía los ojos que parecían querer salir de su carne, su rostro se volvió seco y una pequeña gota de sangre sobresalió de su boca. María dejo escapar un grito a la vez que yo retrasé dos pasos hacía donde nos dirigíamos. Entonces lo vi, un aguijón sobresalía del pecho de Roberto. Su cuerpo se comenzó a alzar a la vez que sonaba el aleteo del Badboy capaz de hacer tal cosa. El cuerpo de Roberto se empezó a destripar a la vez que ascendía por unas cuchillas que le trituraban por los costados, hasta deshacerlo. Las cuchillas trituraron a Roberto desde la parte de abajo del pecho hasta el cuello, donde cayó los restos de su cabeza contra el suelo haciendo un ruido que nos dio a entender que se aplasto. En ese momento pude ver bien al Badboy, tenía la cabeza semejante a un dinosaurio pero que no seguía el esquema de ninguno que conociese. Su cabeza seguía con un ancho cuello que daba a un cuerpo poco más grande que la cabeza de forma redonda, acabando por la parte inferior con un aguijón importante. De su espalda sobresalían dos alas parecidas a las de un murciélago pero más comprimidas, eran tan anchas como largas. Para finalizar su descripción, pude ver con facilidad dos brazos pequeños que acababan en unas cuchillas, las mismas que uso para destripar al pobre Roberto en el aire.
María y yo corrimos hacía adelante, antes conseguí la pistola de Roberto que le cayó en el mismo momento que el aguijón le atravesó el pecho. La verdad es que tal situación fue como una patada en mi estomago, cuando por fin veía luz ante el horror de este lugar, una de esas criaturas la arrancó sin más. El réptil ese nos siguió torpemente con un vuelo extraño, volaba haciendo eses como si en cualquier momento se fuese a embestir contra una pared, pero la realidad es que se nos acercaba más y más. Apunte con ambas pistolas y le disparé en alas y cuerpo, sí que noté su molestia, pero aun así su vuelo no fue interceptado. Seguí corriendo pensando en una solución rápida, entonces sonó aquello que menos hubiese esperado, un metro. Del túnel se comenzó a aparecer un gran foco de luz que se acercaba a una gran velocidad, parecía uno igual al metro loco que vi poco antes de conocer a María. Llegamos a la estación, María llego primera y ya había subido, le di ventaja al disparar al bicho. Cuando me dirigía a hacer lo mismo, el Badboy se me lanzó como un meteorito pero no de una forma muy acertada, solo me embistió, pegándose una buena contra el suelo.
Intente ponerme de pié, la espalda me dolía, entonces un gran foco se proyecto en mi cara, era igual que aquella vez. Miré el metro, era más simple que el primero, su forma aun era más rectangular y destacaba por su color naranja desgastado que coloreaba todo su chasis, había una gran mancha de sangre que cubría gran parte del cristal de la parte frontal del conductor. Entonces volví en mí, me levanté y pegue un salto que casi me como el bordillo con la cara, pero por fortuna no fue así. El salto me hizo pasar al otro lado sin problemas cuando vi a la criatura intentar ponerse en una buena postura para alzar su vuelo, pero sería inútil. El metro lo alcanzo, dejando oír un fuerte crujir de todo su cuerpo y esparciendo sangre como el típico niño que pone el dedo en la fuente, las gotas de sangre disparadas ensuciaron toda mi camiseta y un poco mi cara, no fue que digamos agradable. El metro pasaba sin interrupción por el atroz ataque contra ese Badboy. Se podía ver la deterioración clara del transporte público, destacando el punto de la pintura, ya que su color naranja se mezclaba con un marrón de a saber que, las partes metálicas tenían claros síntomas de oxidación. Apenas pude observar más el metro que ya se había marchado, cuando ya noté la presencia de varios Badboys aproximándose por donde vino el metro, parece que de alguna forma el transporte los interacciona, será mejor buscar otro camino que canalicé con la línea 6 que se encuentra a una estación de distancia, o podríamos ser presas fáciles de aquél grupo.
Entramos por el túnel que daba a la mitad de la parada, tenía un color gris en sus paredes lisas, que pintaba de misma manera el suelo y el techo. María y yo no nos enviamos ninguna palabra ni señal, de alguna forma sabíamos que no debíamos hablar, era una especie de minuto de silencio, donde no se hallaba tristeza, solo pesimismo y soledad. En pocos segundos ya nos hallábamos al otro lado del camino con la intención de encontrar una nueva ruta. Había unas escaleras al lado izquierdo al igual que el derecho, pero el izquierdo se acercaba más a nuestro destino, así que cogimos aquella ruta. Seguimos ascendiendo por la ruta con el fin de comprobar con seguridad lo que imaginábamos, y así fue, la salida estaba sellada de la misma forma que las anteriores. Aun estaba jadeando por el pequeño acelerón que dimos los dos al final para ver el estado de la salida sellada.
Línea 6, línea 6, línea 6, de forma obsesiva se repetía en mi cabeza, ¿era posible que en algún lugar de ella si hubiese una salida?
Mi pregunta se respondió con los sonidos de pasos y el crujir de huesos entre sí que parecía venir del mismo camino por donde habíamos pasado. Por el sonido al caminar debía ser humanoide, parece que ese tipo de Badboy abunda demasiado. Desenfunde la pistola. Sonaban varios gemidos de golpe, pero sin embargo solo los pasos de un individuo, ¿eran capaces esos monstruos con guadañas, reproducir más de un sonido a la vez? Una sombra se deslizó a la pared contraria a nuestro sentido, pero en ella se veían lo que parecía ser la proyección de tentáculos que danzaban a la parte superior del Badboy. Era claro que no se trataba del que conocíamos, sino de una nueva especie. El sudor producido por mis nervios comenzó a deslizarse por mí frente a la vez que intentaba mantenerme quieto y en calma. María se me acerco y me pidió que le diese la otra pistola, no pensé en nada, simplemente se la di. La sombra avanzo hasta el punto de comenzar a ver a su dueño, una criatura más horrenda que las que ya conocíamos, una verdadera silueta del infierno digna de pesadilla. Su forma era humanoide como había imaginado. De cintura para abajo se mantenía en buen estado, el problema era de esta para arriba. Como el primero que vi, tenía las costillas abiertas y vivas, danzando de un lado a otro, ansiosas de encontrar un aperitivo. Donde deberían de estar los brazos, solo se hallaba un trozo de carne putrefacta que no se alargaba ni cinco centímetros del cuerpo. Lo realmente terrorífico de esta criatura era la cabeza, o mejor dicho cabezas. De su cuello, aparecía una masa negra que parecía ser carne, pero no me la jugaría del todo. De esta masa negra, sobresalían tres prolongaciones bien largas que comunicaban con una cabeza humana, con la boca desencajada como pude comprobar al verlos crujir la mandíbula. Era una especie de hidra humana que a pesar de sus estrechos y largos cuellos, desplazaba las tres cabezas sin la mínima dificultad, incluso me parecieron bastante rápidos sus movimientos.
El Badboy se acercaba con sus cabezas danzantes hacia nuestra posición y cuando ya volví en mí, sonó un disparo a mi lado. María disparo de lleno a la cabeza de nuestra derecha, no podía acabar de asimilarlo pero aun así, concentre mi puntería en el monstruo. Ambos disparamos a las cabezas, imaginando que era su fuente vital o como mínimo, la parte más peligrosa. No recuerdo cuantos disparos produje, pero las 3 cabezas cayeron al igual que su cuerpo al hacerlo. Como no me fiaba, corte los cuellos con el hacha ya que las cabezas aun vibraban de una forma sospechosa y no deseaba sorpresas de mal gusto. Los disparos no parecieron atraer a ninguna criatura de momento, así que aproveche para resolver la duda de la gran puntería de María. Ella dejo escapar una sonrisa amable y me contestó que su padre era tirador de pistola, como otro podría ser pescador y que le enseño un poco el arte de disparar. Es algo triste reconocerlo, pero María disparaba mejor que yo a pesar de la inocencia que deja escapar de su rostro y comportamiento. Me miro fijamente al verme pensativo y cuando me di cuenta me sonroje y ella sonrió, creo que se dio cuenta. De alguna forma sus preciosos ojos me intimidaban, no es que me asustaran, simplemente me sentía atraído a ellos, era como si mi mente entrase en ellos y fuesen más allá, como si me encarcelara en estos, no podía evitarlo.
Aparte la mirada para evitar sonrojarme más, no quería hacer el ridículo y le dije que debíamos buscar la forma de llegar a la línea 6, desde aquí. Entonces es cuando vi nuevamente al cadáver del Badboy y por nada no acabe vomitando, la visión me produjo arcadas. Al recomponerme, María y yo volvimos hacia nuestros pasos con el fin de ver si la zona de vías estaba despejada actualmente. Nos acercábamos cuando ya oíamos los ecos de sus vocecillas resonar por la estación. Decidimos volver arriba y esperar un rato más, con suerte se despejarían solos. Mientras subíamos las escaleras, repentinamente un Badboy de los iniciales salto desde un lado quedándose centrado en la parte superior de las escaleras. Ambos sacamos las pistolas y disparamos a la criatura. Como esta murió tras haber saltado a nuestra dirección, cayo contra los escalones rodando hasta el final. Lo esquivamos pero a la vez atrajimos a más. Comenzaron a venir desde las vías y nosotros comenzamos una carrera de supervivencia.
Mientras corría junto a María, podía oír la gran multitud de pisadas en los escalones como una melodía descompasada de huesos y carne. Subimos hasta la salida sellada y comenzamos a bajar las escaleras opuestas a toda velocidad al igual que harían los Badboys. Llegamos a la vía paralela a la que usamos para llegar y bajamos a esta de un salto. Los dos entramos por el oscuro túnel dirección a la línea 6, en breve los Badboys también. Ambos corríamos al máximo de nuestro potencial, pero pronto comencé a pagarlo, mis piernas poco a poco se volvieron pesadas, la respiración se me dificultaba. Antiguamente había sido muy deportista pero con los estudios y trabajo lo deje un poco al lado y ahora me sentía estúpido de haberlo hecho. El túnel a diferencia del anterior tenía unas pequeñas luces pero potentes que cubrían gran parte del túnel, luz y oscuridad, luz y oscuridad, eran cambios constantes de luz entre ellas. Pude ver en una pared, un resto de sangre que llegaba hasta una puerta metálica. Miré atrás, nos tenían casi al alcance. Ordené a María que fuese hasta la puerta y la abrimos de golpe, al solo pasar la cerramos.
Los Badboys golpeaban la puerta desde el otro lado y yo la aguantaba con mi cuerpo, tuvimos la suerte que se abría hacía dentro. Miré el espacio, era un pasillo profundo que giraba a la derecha, dirección correcta para nuestro destino. Las paredes laterales estaba lleno de tubos y aparatos eléctricos que desconocía. Le pedí a ella que mirase en el giro y me dijo desde allí que el pasillo seguía recto hasta una puerta bastante lejana. Entonces le ordene que corriese sola hacia allá y que en breve la seguiría. Ella protestó y yo le repetí la orden sin miramientos. Ella me miro preocupada y le dije que ella era ahora importante en mí, que prometí protegerla y eso haría. A pesar de ver en su rostro el no querer obedecerme, corrió perdiéndose por el pasillo que no me era visible. Mi cuerpo poco a poco retrocedía ante las embestidas hasta que decidí saltar y correr. Solo abrirse la puerta con la presión, un Badboy saltó casi encima de mí pero por fortuna no llego por poco. Aceleré sin poder evitar de mirar atrás, reconocí varios de los guadañas y alguno de los hidra, parecía que conectaban de alguna forma y actuaban en grupo.
Mi vida dependía de mis piernas que a pesar del agotamiento daban lo mejor de sí. Podía sentir a todo ese gran grupo detrás de mí como locos. Llegué a la esquina y dispare a los primeros, logré derribar a uno y herir a otro, entorpeciendo así el pasar del resto. Uno de los de guadaña salto el cuerpo, y me ataco. Logré esquivarlo, pero este torpemente clavo una de sus guadañas contra una máquina a la vez que comenzaba a correr por el desvió. La explosión causada del ataque zarandeo todo el pasillo y me hizo caer al suelo, por lo menos no me carbonice como los que estaban a punto de girar. Me levante como pude cuando el suelo se empezó a quebrar. Unas líneas irregulares se comenzaban a dibujar por el suelo, paredes y techo. Un par de gritos sonaron a mi espalda. Continué corriendo viendo a María bastante alejada, esperándome a la puerta lejana que decía. El suelo seguía quebrándose a la vez que los monstruos corrían y embestían las paredes sin el menor cuidado. El techo del pasillo anterior se comenzó a derrumbar y poco a poco hizo efecto dómino hasta el giro, enterrando a los monstruos. Repentinamente un trozo de suelo se derrumbó justo delante de mí y por poco no reacciono con un salto. Las paredes se dejaban caer hacia el interior del pasillo, los suelos se hundían y los techos se derrumbaban. Corría, oyendo como los de atrás de mí eran víctimas de la catástrofe. Me acercaba a la puerta cuando el suelo de mis pies se derrumbó. Salté con todas mis fuerzas llegando a cogerme del extremo de adelante aun no derruido. Vi como los Badboys que ya me tenían se hundían en el agujero producido. María se acerco a mí para ayudarme cuando vi que el suelo se quebraba le grité, no vengas. No acabé la frase que el suelo se derrumbó junto conmigo haciéndome caer en el vacio junto con el techo y paredes de este. Mi visión se oscureció mientras caía, como mínimo ella estaba a salvo ahora.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO 7: Necrobiología
Peter, guardabosque
Como prácticamente todos los días del año me encuentro en mi refugio de montaña vigilando cualquier acontecimiento extraño en el bosque y realizando las tareas de cada día. El Sol está especialmente abrasador y me da ganas de hacer una siesta. Al finalizar sin duda la haría.
Me levanto de la silla de madera de mi casita perdida en el bosque y me preparo un té con leche. Lo bebo relajadamente, saboreando el sabor a la vez que miro el paisaje forestal que me ofrece mi ventanita. Yo vivo apartado prácticamente de toda persona, solo aparezco en un pequeño pueblo a unos pocos kilómetros de aquí para comprar necesidades como es la comida. Desde muy pequeño siempre me aficiono la naturaleza y a pesar de vivir una vida muy solitaria no me arrepiento de mi elección, pues el bosque es mi compañero.
Tras acabarme la bebida, lentamente me pongo las botas de montaña y me preparo para hacer el circuito de todos los días, por alguna razón inexplicable tengo la corazonada de que hoy veré algo nuevo, en estas cosas suelo acertar.
Ya cerrada la puerta me dispongo a andar. Me fije que los pájaros no cantaban como de costumbre, mire el reloj por si había comenzado el paseo en un momento distinto al usual, pero la hora era más o menos la de costumbre. Seguí fijándome en los árboles mientras caminaba a una velocidad menor a la de costumbre. No llegaba a escuchar ningún pájaro, aunque otra persona no le hubiese dado importancia o no se hubiese fijado, sé que algo va mal y mi obligación como guarda forestal es la de mirar el qué y arreglarlo, parece que mi corazonada ya empieza a tomar pies.
Decidí andar por la zona alta de la montaña ya que así mi visibilidad seria mucho mayor que por abajo. Desde allí pude ver parte de un bosque silencioso que día antes estaba animado por los cantos de los pájaros y los sonidos silvestres de algunos mamíferos, un ecosistema natural que de estar muy dinámico y fluido paso a ser lo contrario. Las pequeñas criaturas del bosque tampoco hacían acto de presencia y eso me incomodaba. Los animales tienen un sexto sentido para las cosas que van mal y temo que pueda relacionarse con lo ocurrido.
Un grito espeluznante ha resonado por la montaña con una gran fuerza y las rocas se han ocupado de repetirlo en eco. Ese grito no era el de un mamífero furioso sino el de un animal asustado, concretamente un oso. En el lenguaje humano seria casi como si pidiese ayuda a algo inexistente. Intente recordar de nuevo el grito para intentar percibir la dirección del oso. Tras concentrarme seleccione el valle del salmón, un pequeño valle donde el agua del rio quedaba estancada y junto a ella los salmones que ascendían por el rio con la finalidad de reproducirse cerca del origen como hicieron sus antecesores.
Enseguida elegí el camino más directo a ese valle y proseguí mi camino con el deseo de llegar lo antes posible. Bajé el acantilado por una zona más arenosa y sin caídas precipitadas. Tras bajar por completo comencé una carrera hacia el valle travesando parte del bosque y una subida de un terreno algo elevado. Seguí corriendo por el bosque que se me ofrecía tras la subida hasta que llegue a ver el valle. El agua estaba cristalina como de costumbre y busque el oso que cerca debía de encontrarse. El reflejo del Sol al agua me cegaba en ocasiones perjudicándome en la busca del animal.
Decidí acercarme más al lago para intentar hallar algún rastro que me indicase la dirección que tomo el animal. Encontré un claro rastro de sangre que me quedaba oculto por unos pequeños arbustos desde la vista anterior, el rastro desaparecía pero a pocos metros se repetía, el animal huyo herido de lo que fuera su agresor.
Continué el rastro con cautela para asegurarme de no perderlo, este volvía al bosque no muy lejos del camino que había usado para llegar. Miré a la lejanía en búsqueda de ver algo más allá pero sin ningún éxito. Seguí el rastro de nuevo que me llevaba a bosque a dentro hasta que finalmente vi algo de un castaño oscuro tumbado inmóvil. Me acerqué con precaución viendo el cadáver de un oso que yacía silencioso.
El oso tenía una herida importante en lo que sería su cintura, en el lado derecho. Por la forma de la herida era un mordisco de una dentadura de menor tamaño que la del oso. Parecía que el oso huyo de su agresor por el bosque herido mortalmente y falleció en este punto del bosque. Cuando me percaté del peligro que corría oí unos pasos sonar con el crujir de hojas secas. Al girarme vi a un hombre acercarse de forma torpe hacía mí. Se le veía enfermizo y débil pero su mirada era penetrante, a pesar de haber perdido el iris y tener los ojos muertos prácticamente, este aferraba sus ojos en mi ser. En su boca se podía apreciar sangre resbalando hacía abajo, sangre que debería ser del oso.
-¡No te muevas! Le dije a la vez que sacaba mi escopeta ya cargada.
El hombre seguía moviéndose hacia mí sin actuar de distinta forma tras ver mi arma, parecía más bien que ni la hubiese visto. Repetí la orden de nuevo pero sin logro alguno. Cuando ya estaba a unos pocos metros de mí, el hombre abrió la boca a la vez que gritaba con un tono muy agudo, demasiado para un hombre, y se me lanzó encima.
El hombre cayó al suelo destrozado tras el disparo de escopeta que acertó en toda la cabeza, un tiro muy fácil por la poquísima distancia. A pesar de haber sido una defensa hacia mi vida, me duele el ser consciente de haber matado a un hombre. Me apoyé a un árbol intentando aliviar el dolor de cabeza cuando el cuerpo del oso hizo un pequeño temblor. Me quede quieto observando la escena, el oso poco a poco se reanimo tembloroso y se alzó imponente. La boca se le llenaba de una especie de espuma extraña que caía por los laterales de su gran mandíbula.
El oso me miro con un rostro similar al del hombre anterior, solo verla ya me alcé sin dudarlo y lentamente retrocedí. El oso corrió hacía mi dirección de una forma antinatural. Yo vi sus intenciones y no perdí el espacio de distancia que tenía de inicio. El oso corría fugaz pero yo no me quedaba corto. Decidí subir a un árbol de enfrente y así lo hice, con un salto y un par de impulsos veloces ya me encontraba encima de este. El oso dio varios zarpazos y mordiscos de una forma brutal y descontrolada hacia el árbol que me encontraba, el tronco se despedazaba de mala manera tras los ataques tan feroces.
En poco tiempo el árbol ya caía al suelo conmigo en él. Abrí los ojos sin saber quién era ni nada hasta que lo recordé cuando vi el rostro del oso enfurecido. Me levanté dolorido sin pensar en qué dirección, solo corría. Las patas del oso golpeaban el suelo de tal manera que me daba la sensación de que el suelo latía, toda planta o roca que se metía en su camino era apartada con ferocidad, era una máquina de matar.
Mientras corría con el monstruo detrás de mí conseguí concentrar mi mente y ver a donde me dirigía, en frente mío había un precipicio que daba al río pero la altura era bastante importante, las posibilidades de sobrevivir a la caída son pequeñas pero tal como voy será ninguna. Siempre fui un fiel seguidor de la naturaleza pero la necrobiología, la naturaleza muerta, no es lo mío.
El oso me estaba atrapando cuando ya pude ver el acantilado en frente mío, me giré para ver esa criatura por última vez o como mínimo eso quería, sin pensarlo ni una vez salté a las profundidades del abismo. A mi parecer la distancia entre el acantilado y el agua era menor anteriormente, supongo que hasta que uno no salta no lo ve con miedo y en la mente no se le distorsiona el tema. Mi cuerpo comenzó un descenso tras el salto y cerré los ojos sin ganas de saber si el oso decidió seguirme o quedarse, ahora solo importaba mi resolución.

domingo, 25 de septiembre de 2011

The truth of the mortal

Aqui dejaré un spoiler de lo que será esta novela cuando haya avanzado lo suficiente las otras:

-Un detective joven es metido en un caso de asesinato, la víctima era un científico medio loco que estudiaba y soñaba con la inmortalidad como si se pudiese conseguir. Al poco de empezar el caso el joven encuentra un diario y un montón de escritos que se lleva para leerlos con el fín de encontrar pistas del caso. Lo que parece un caso empeorá cuando un grupo armado intenta matar al joven detective con el fin de obtener tales papeles. Tras las distintas pistas y el trayecto que hizo en su día el pobre científico, el protagonista comenzará un viaje en busca de aquel objeto que es capaz de ofrecer la inmortalidad a su propietario a la vez que el mundo real empieza a combinarse con uno de místico, llegando a aparecer criaturas de pesadilla en lugares lejanos de la huella del hombre. Es posible que exista tal objeto que ofrezca la inmortalidad? Que es lo que vió el viejo científico al final de su viaje y no está escrito? Quienes son la organización involucrada en los escritos del científico? Que criaturas acechan ocultas a la vista del ser humano? Todas esas preguntas tendrán respuesta en The truth of mortal one.

Espero que os atraiga y si podeís comentar me hareís un favor, está será la tercera novela que seguirá en curso.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO 6: ¿Que mejor cura que la muerte?
Fármaco, jefe de coordinación del área de investigación de la F.A.P.I.
Veo que ya he activado el diario electrónico, bueno a ver… Bueno soy Fármaco de nuevo, jefe de coordinación del área de investigación de la prestigiosa F.A.P.I. y relatare el informe del día. Tras los progresos de ayer, hemos comprobado que la sustancia GI06, se ve afectado con el hielo, pues el hielo contiene partículas de oxigeno, humedad y frio. Aun no hemos encontrado la cantidad y composición precisa para llegar a aniquilar de una forma rápida y directa el Gl06, pero sabemos de lo cierto que el hielo frena la enfermedad durante un tiempo muy grande, he oído un sonido, es el timbre de mi despacho, le diré que pase…
Soy un científico de fármacos para enfermedades, de ahí viene mi nombre en la asociación, pues deseo poder curar a todo el mundo, he analizado varias veces el gas GI06, y he podido comprobar el secretismo de la asociación, técnicamente el gas daña a las células motoras, y es verdad que las daña, pero no solo las mata sino que las reanima, dándole un cambio en sus funciones, he analizado los tejidos nerviosos reaccionados por tal gas, y he comprobado mi teoría de una posible reanimación de un cuerpo sin mente, un cuerpo muerto o vivo, que sea capaz de moverse es suficiente para que funcione, según he comprobado por lo que desean y estudiamos nos acabaran eliminando en algún momento, es importante convencerles del buen trabajo y lo cerca que estamos de lograr nuestros propósitos.
Estoy seguro que si muestro mis avances y lo cerca que lo tenemos lograré convencerlos para que nos alargue el plazo, y conseguir esa cura, algo me dice que va a ser fundamental para muchas vidas. Es básico el lograr conseguirla, pues si este gas se propagará podría ser nefasto para la gente.
A diferencia de otro gas, este tiene las partículas artificiales, las uniones de átomos nos son naturales y no serian posibles sin máquinas de gran potencia que pudiesen romper esa barrera entre ellos. La dificultad de creación produce una gran dificultad a la hora de la comprensión, ya que no sigue la naturaleza. Me temo que tal sustancia se desea usar para ámbitos militares, pero sin un sistema de control de la razón, solo se crean armas que destruyen todo a su paso. Además tiene el fácil contagio, a través de saliva y sangre, realmente es lo mismo, pues ambas acaban en el mismo punto. El contacto en la piel de ambas sustancias no debería de porque contagiar, pero el contacto con la sangre, produciría un fácil desplazamiento de la sustancia hasta lograr infectar a su víctima.
Cualquier material frio y húmedo que tenga contacto con la parte donde se produjo el contagio, frenaría bastante su velocidad de contagio, hasta un determinado tiempo “X” que desconocemos, ya que dependería del ámbito y material de la persona en cuestión, además la sangre de cada persona también varia la velocidad de propago, no es la misma sangre la de todos, a pesar de ser similar.
Escribí un informe de todas las reacciones hechas y resultados, hace días que no salimos afuera del edificio, vivimos en el, mis temores sobre el peligro de nuestras vidas crece día tras día, secretos, miradas, silencios, el ambiente del edificio es de lo más tenso.
Me he dirigido a mi máquina de reacciones, he disparado ciertas partículas que cumplen las características, el tejido del GI06, se ve gravemente herido, pero aun así no desaparece del completo, esta vez pareció más cerca, parece que la cantidad de oxigeno no cambia los resultados, solo cambia con su presencia o no. Está claro, que las reacciones deben contar con oxigeno, por alguna razón que aun no he comprendido, tal átomo es capaz de herir fuertemente al GI06, he analizado decenas de veces las reacciones, pero los resultados siguen siendo inútiles.
-¡Puedes pasar si quieres! Digo al hombre o mujer que espera al otro lado de la puerta, esta lentamente se abre, dejando entrar una brisa suave y melancólica con la melodía del silencio y la muerte. Por un instante el miedo surco por mis venas rápidamente en forma de un frio escalofrío. Junto a esta, entro Halcón con una mirada seria y perdida, como si yo fuese lo menos interesante de la habitación, y entonces me miro seriamente con su mirada fría y calculadora, noté como sus ojos me analizaban como si fuera algo extraño de su mundo particular, tragué saliva tras esa sensación de inferioridad y impotencia que me hizo su simple mirada.
Le saque mis progresos y se los señale, diciéndole mis mejoras y lo poco que quedaba, las alabanzas de nuestros avances y la muy cercana victoria por encontrar el fármaco, se miro los informes desde la distancia contemplándolos desde su lugar con atención y a la vez pasivismo.
-¿Sabes que a Twelve no le gustan los retrasos, verdad? Yo iba a contestarle cuando me fije en sus zapatos, tenía en el zapato izquierdo una mancha de algo de tono rojizo que aparentaba un marrón muy oscuro, comprendí de que se trataba, era sangre. Halcón tenía una mano al descubierto y la otra oculta, seguramente con el arma que sería mi asesina si no lograba hacerle cambiar de opinión.
-Lo sé Señor, pero con dos días más lograríamos nuestra meta, le dije.
-Nuestra meta era para hoy, amigo, me contestó.
Haciendo ver que no era consciente de mi peligro fui abriendo el cajón, cogiendo mi pistola, de un tono tranquilo y controlado, simulando que lo que planeaba sacar era más papeleos.
-¿Planeas matarme? me dijo.
Yo saque la pistola a toda velocidad cuando sonó el primer disparó silencioso, y caí de espaldas, el proyectil impacto en mi pecho, esa herida era mortal. Él caminó hacia mí, apuntándome a la cabeza. Aun podía aguantar vivo algo más de tiempo, mi pistola tras el impacto salió catapultada hacia un lado demasiado lejano para que lograse cogerla.
-¿Porqué? Casi lo teníamos, le dije.
-No importa eso, lo tuvieses o no, os hubiese matado hoy igualmente. ¿No lo entiendes? Ahora solo incordiáis, me dijo con una sonrisa en su rostro.
Nuestras miradas se cruzaban, la suya era la del ganador, la de aquel que se ríe de la futura muerte del perdedor, en cambio la mía seguramente era bien penosa, lágrimas caían de mis mejillas, no podía contener mi rabia y frustración. El me miro con una cara de asco, como aquel que pierde el interés por su presa. Y se paro, mirándome fijamente como si esperase que dijera mis últimas palabras.
 -¿Entonces como lograras curar a toda la gente de esa arma?, le grité.
-Vaya, entonces si lo sabías, me dijo.
-¡Contéstame!, le grité.
Entonces puso de nuevo su sonrisa siniestra y me dijo:
-¿Qué mejor cura que la muerte?, dijo de forma irónica.
Halcón disparó en mi frente, aunque fuera todo muy rápido, sentí como la bala perforaba mi cráneo hasta darme muerte. Todo fue grabado por mi diario electrónico, y siguió grabando hasta pararse solo, esa habitación solitaría donde yacía pálido y frio.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Dark Labirynth

CAPÍTULO 2: Enfrentándose al peligro
Caminamos por el pasillo que me ha contado María, este pasillo parece intacto a diferencia de los anteriores, al igual que antes es semiesférico y blanco. Ahora que sé de las existencias de esas criaturas me da cosa andar por aquí, espero que sepa donde me lleva. Ella camina segura por la zona y me intimida que sea el único de los dos que tiemble al oír cualquier sonido, un paso en falso puede significar la muerte. Los largos túneles solo nos muestran un silencio total que me atormenta el oído, es increíble a mi parecer que en un lugar ocupado por tales bestias sea posible este abrumador silencio. El pasillo resultó ser muy largo, quizás mi miedo lo alargase pero es claramente largo, deberíamos evitar caminos como este, pues en carrera nos tienen ventaja las criaturas además que es más fácil que nos detecten, con su aspecto físico no veo claro sus puntos débiles, si es que tienen, estamos realmente jodidos.
Por fin hemos travesado el pasillo cuando nos asomamos lentamente para ver a lo que nos enfrentaremos, hay otro pasillo bien corto que da a una sala de paredes negras y lisas, el pasillo son apenas 3 metros, tras caminarlos con cautela hemos visto el resto de la sala que estaba oculta tras las paredes del pasillo. La sala comunica con un pasillo que llega hasta la salida de metro por donde entré, y cuando mi boca ya comenzaba a tomar una gran sonrisa vi impotentemente como el pasillo que comunicaba a las escaleras que daba a la salida se encontraba derrumbado, parecía que el derrumbamiento dio un efecto cadena hasta el punto de hacer caer una parte de las instalaciones. María me toco el hombro y me hizo un gesto de que estaba haciendo, y le dije perdón muy flojito. Ella me indicó con el índice un pequeño pasillo donde había un cartel de prohibido entrar, parecía que estábamos cerca, me confesó que allí dentro había un ejemplar de los ya conocidos monstruitos y que el otro parecía haberse fugado, pero que no podía saberlo, ya que ese otro ejemplar se encontraba en esta sala negra.
Travesamos la sala de lado a lado sin hacer desvíos, fuimos directamente a la puerta para personal adecuado. Me puse al lado de la puerta y la abrí muy lentamente, mi ojo recorrió ese lugar infestado de sangre, a diferencia de las zonas anteriores esta parecía ser lugar de una gran carnicería, no quiero imaginar que paso en este lugar. Mi cuerpo temblaba por la seguridad de encontrar a la criatura dentro de la sala que comunicaba a varias puertas entre ellas la de vigilancia. La identifiqué enseguida por un cartelito que se encontraba encima de la puerta, si hubiese estado a la misma altura de la puerta, dudo que se hallase al mismo lugar. Algo no encajaba, no veía a ninguna criatura allí dentro, ¿se habría fugado con la otra? No paraba de preguntármelo, ¿sería realmente seguro adentrarse? No podía estarme toda la vida allí parado, empujando con mi hombro abrí bien la puerta, tenía la escoba aferrada en mis manos, estaba preparado para cualquier cosa me hice creer.
Entré con seguridad a la vez que con cautela, cuando recibí un placaje. Caí al suelo y al mirar de qué se trataba vi a una de esas criaturas que se había mantenido oculta tras la puerta. Con el pie empuje la puerta para que se cerrase, protegiendo así a mi compañera. La criatura pegó un salto hasta ubicarse a la altura de mi estomago, sus piernas me acorralaban los lados, su cabeza deformada me miraba fijamente cuando dejo escapar un chillido que me dejo sordo durante unos segundos. El ser estiro uno de sus brazos con el fin de clavármelo en el pecho. Hice girar la escoba y deje en diagonal hacia fuera para que el lateral de su especie de guadaña resbalase hasta el suelo. Su guadaña limó gran parte del palo hasta tener contacto con el suelo, quedándose clavado en él. Aprovechando que su cuerpo se encontraba agachado e inclinado ya que su brazo izquierdo se había quedado clavado en el suelo al lado contrario de este, con la ayuda de mis brazos me arrastré hacia atrás con el fin de poder levantarme. La criatura se agacho aun más con la idea de cogerme con esas costillas asquerosas que sobresalían de su carne, viendo que me pillaba, alcé parte de mi cuerpo y con el brazo derecho cogí la parte de atrás de su hombro derecho, aprovechando que su brazo izquierdo me hacía una barrera natural de sus costillas. Tras coger bien su hombro, usé todas mis fuerzas para desequilibrarlo haciéndole girar y caer de espaldas encima de mí. Entre la fuerza que hacía yo con las piernas y brazos para inmovilizarle y que su brazo aun seguía clavado en el suelo, conseguía mantenerlo boca arriba encima de mí cuerpo. El ser no paraba de moverse de un lado a otro de forma inútil mientras yo buscaba la forma de encargarme de él. Me fije en su otra guadaña que se movía haciendo eses a una buena distancia de mí, por desgracia esa era la única cosa que podía usar para dañarlo. Su cabeza también la movía de lado a lado a la vez que alargaba su dentadura como hacia el Alien con su lengua, era repugnante. Por suerte su cuello le limitaba lo suficiente para que no lograse llegar a mí. A la vez que le tocaba la parte izquierda de su cuerpo para mantener su atención en este lado, cogí su brazo derecho y lo estuve aproximando de forma cautelosa para que no descubriese mis planes. Cuando estuve lo suficiente cerca, incliné mi cuerpo hacia la izquierda para poder salir de ese lado y no dañarme a mí mismo, cuando ya estaba solo en el lado derecho de su cuerpo hice varios movimientos rápidos con su brazo, clavándole esa guadaña varias veces en el pecho donde se ubica el corazón humano, a pesar de clavárselas varias veces dio resistencia pero por suerte finalmente murió.
Me levanté sin poder creer lo que había hecho, el ser se encontraba inmóvil al suelo, mire el palo de la escoba que se hallaba destrozado, ya no servía para nada. Caminé hasta la puerta que nos separaba María y yo, cuando se abrió sola dejando ver una de las criaturas tan odiosas, hice un paso atrás sin saber cómo actuar cuando pude ver la realidad, era María. Ella corrió y me abrazó, parecía que estaba en un estado de shock que dicen, suerte que en ese momento no me encontraba armado, pues tenía la realidad distorsionada. No paraba de decirme que era increíble lo que había hecho, que lo había visto todo y no podía creerlo, me hizo sonrojar todos sus halagos, pero era hora de mirar la recompensa.
Caminamos hasta la puerta de la sala de vigilancia, estaba tan mentalizado en los peligros que estaba viviendo que no me fije en nada de mi alrededor, simplemente la seguí. Tras forzar la puerta que se encontraba en una fase de deterioración, entramos a la santa sala que nos protegería de forma temporal. La sala tenía varias pantallas de las cuales las cámaras que grababan se encontraban en un pésimo estado, solo una cámara logramos que emitiese aunque en mal estado, pues la lente de la cámara que aun funcionaba se encontraba recubierta de polvo, volviendo bastante borrosa la imagen. Cuando vimos que no servía de nada mirar la pantalla sonó unos disparos borrosos, venían de la cámara. Nos acercamos y enseguida vimos una silueta humana que disparaba a un pasillo que no podíamos ver, el hombre disparaba con una pistola. Enseguida apareció algo que se movía, ese ser corría a 4 patas y de un salto tumbó al pobre hombre. Lo que parecía un perro le empezó a devorar, enseguida el hombre no se movía, estaba claro el por qué. La criatura tenía un buen tamaño, del pelaje que llevaba en punta a lo erizo, le sobresalía algo negro que no podía ver bien, quizás fueran unas guadañas como los otros humanoides o unas especie de alas, todo son suposiciones, lo que estaba claro es que tenía algo raro. El ser dejo de devorar, pero el cuerpo del hombre aun se movía al igual que el pelaje de la panza de ese ser, deduje que sería esas costillas raras que sobresalían de los otros. Tras seguir observándole un buen rato más e intentando descubrir que eran esas cosas negras que tan mal se veían, el ser comenzó a desplazarse lentamente hasta desaparecer de la zona de visión. Tanto María y yo estábamos frustrados de descubrir que aun andaban criaturas distintas a las ya observadas, que parecían que se enfrentaban mutuamente a ver cuál podía ser más terrible. Sellamos la puerta con todo tipo de material, aprovechando que la puerta se abre hacia dentro, e intentamos poder dormir tranquilos, pues quizás sería la última vez que lo haríamos.
Comencé un sueño que me ubicaba a los metros, como en la realidad, había esos monstruos. Llevaba una pistola desde el inicio y no paraba de correr y disparar atrás haciéndoles caer y frenar, era una constante carrera de supervivencia. Finalmente, mientras corría girado disparando a mis perseguidores, noté algo que me golpeó el hombro. Me desperté, era María con una cara preocupada. Me dijo que hacía rato uno de esos monstruos caminaba al otro lado de la puerta, o como mínimo eso creía. Le dije que no podía salir así sin más, por lo que decidimos investigar a fondo la habitación para cualquier material útil que nos sirviese contra esas cosas. Al contrario de nuestros deseos no había ninguna arma de fuego, algo que nos desmotivó de inmediato. Cal destacar que esta vez estábamos armados con la escoba que aun llevaba María y un hacha que a saber qué pintaba en la habitación, quizás sea por temas de emergencias tipo incendios o alguna cosa por el estilo con el fin de abrir puertas selladas. Lo importante es que el mango era metálico, como mínimo no se destrozaría así como así.
Solo abrir la puerta oí el grito ensordecedor del monstruo que mencionaba María, el cual no paraba de oír. Enseguida he visto como corría hacia mí y he levantado el hacha. Una vez lo tenía lo suficiente cerca, le partí el cráneo en dos, desgarrándole parte del cuello también. Parece que tienen la carne medio podrida, y eso me facilito el ataque. El ser que tenia los brazos alzados, cayó al suelo tras mi ataque y pataleó de forma instintiva como algunas serpientes hacen al morir, movía un poco los hombros y la cintura, pero duro bien poco. De alguna forma ese acto me animó, lo que parecían seres invencibles, se volvieron vulnerables. Había una cosa bien segura, el hacha no se me separará ni en el infierno. Con una correa que encontré en la sala de vigilancia, me fabrique una especie de funda para llevar el hacha en la cintura, me aseguré de que fuera suficiente segura, para evitar que se pudiese caer o cualquier cosa del estilo.
Estábamos encerrados en el metro, básicamente en una de sus más grandes estaciones, pero todas las salidas estaban selladas. Tras hablarlo dentro de la sala de vigilancia, decidimos que no teníamos más remedio que viajar por el túnel de un metro y llegar a otra de las estaciones para intentar salir. Ella estuvo de acuerdo pero no se le veía del todo convencida, no la culpo, yo tampoco lo estoy. Cuando me dirigía a abrir de nuevo la puerta para empezar a desplazarnos ella me frenó y me dijo que había algo muy importante que nos habíamos olvidado. Yo, preguntándome de que podía tratarse le pedí que me contase de qué se trataba. Entonces su rostro serio se le apareció una sonrisa y me dijo que para comunicarnos mejor deberíamos poner nombre a esas criaturas. No era mala idea, pero para nada era la mitad de importante de lo que esperaba. Ella dijo que el nombre adecuado sería Badboys, ya que eran criaturas malvadas que querían matarnos, yo lo veía infantil, aun así, se le veía tan motivada que no dije nada y me limité a decirle que estaba muy bien. Tras esa pequeña parada comenzamos a movernos de la zona.
Salimos de la sala para solo personal cualificado, y nos encontrábamos otra vez en las entrañas del metro. Decidimos coger un nuevo camino para evitar el grupo de los Badboys que nos habían asediado anteriormente. Había un pasillo que descendía levemente hacia lo que supongo que sería una vía, cogimos ese pasillo. Mientras descendía, recordé que ese camino era similar al que se veía a través de la cámara de vigilancia, me puse atento, ojala estuviese equivocado. Caminamos hasta llegar al extremo que giraba a la derecha, allí pude ver una cámara de vigilancia y desagradablemente también un cadáver. Mi temor se había vuelto en realidad. En ese momento me vino el fugaz recuerdo de la pistola, y sin dudarlo corrí a comprobarlo, sí allí estaba.
Cogí la pistola y comprobé la munición. Había solo una bala, pero conseguí más de sus bolsillos y mochila, tenía una buena colección, así que cogí la mochila entera. Mi padre siempre me dijo que el mundo se había vuelto de locos, por lo que me obligo a tragarme sus clases de funcionamiento de pistolas y algunas armas de las más cuotidianas. Aprendí bien, y en contra de lo que siempre pensé, le estaba muy agradecido. María me miraba, esperando alguna reacción mía, me di cuenta cuando noté nuevamente su presencia, me sentó mal la verdad. Le dije que era mejor que yo llevase la pistola, pues sabía cargarla y dispararla, ella no se negó. La abracé y le dije que no se preocupara, éramos un equipo, por lo que yo la protegería a todo coste.
Ambos caminamos, consciente de que podríamos toparnos con el Badboy con forma de perro, aun así ya teníamos con qué enfrentarle. Los pasillos estaban hundidos en el más profundo silencio, bueno para nosotros pero malo para mi mente. Un silencio tan profundo me produce mal estar, por qué me da la sensación que pronto se quebrará con alguno de esos seres. Desplazándonos, comenzaron a sonar nuevamente disparos. Rápidamente saque la pistola y me dirigí a la sala anterior con el fin de encontrar el origen de los disparos. El sonido se acercaba a la vez que yo también me acercaba. Finalmente, un hombre entro a la gran sala disparando hacia atrás, en ese momento me pregunté, ¿sería ese el hombre que atrajo a los Badboys que nos asediaban?
El hombre al verme, se dirigió hacia mí a toda prisa. Detrás de él, le siguieron 4 Badboys, mi pregunta ya tenía respuesta. Al ponerse a mi altura se giró, ambos apuntamos hacía el grupo enemigo. Mi primer disparo ya acertó a la cabeza de uno de ellos, a pesar de que hacía tiempo que no disparaba, la poca distancia que nos separaba lo equilibró. Nuestras ráfagas tumbaron a tres de ellos, pero gastamos todas las balas y no teníamos tiempo para recargar. Sin dudarlo saqué el hacha y la sujeté con las dos manos. El Badboy me ataco a mi ya que me adelanté, su movimiento era lo suficiente lento para esquivarlo. Tras tal acción, me puse a su lado y antes de que actuase le decapité de un tremendo golpe, como el de un jugador de beisbol en un partido importante. Esos monstruos eran muy peligrosos, pero cuando se va armado con cosas como las mías y te vienen en un uno contra uno, son fáciles de vencer, el problema es cuando se hacen multitud. A pesar de que la pistola parezca más viable, solo había logrado matar a uno de ellos con esta, justamente él del primer tiro, aprovechando que se encontraban débiles y sacudiéndose en el suelo, decapité a los dos que aun vivían.
El hombre tras agradecerme la ayuda se presento como Roberto Gimenez, según él tenía una edad de 42 años y era vigilante de los metros hasta antes del incidente. María enseguida apareció de la nada y se presentó a nuestro nuevo compañero. La verdad es que me asustó su aparición repentina. Nos contó que llevaba horas escapando, logró despistarles pero un grupo de 4 le sorprendió tiempo después, consiguió ocultarse y cuando pasaron aprovecho para correr, aun así uno de ellos le vio y alerto al resto con sus gritos, y estuvo huyendo hasta lo que vimos. Ahora éramos tres y dos pistolas, supongo que nuestras posibilidades se multiplicaron positivamente, aunque el pensar que tendré que ir por el túnel del metro, no lo veo nada claro.
En silencio caminamos por los pasillos hasta llegar a una de las vías, eran todas similares por lo que no perdí el tiempo fijándome en sus detalles, pero si destaque algo. Había escrito en las paredes repetidamente “Línea 6”, nos encontrábamos en la línea 4, ¿Qué quería decir el mensaje? Las letras y número estaban dibujados con distintos materiales de color rojo, es posible incluso que algunos fueran escritos en sangre, pero no me atreví a comprobarlo. Los tres nos pusimos a pensar y aproveche para mirar las paradas de la línea. Vi que en uno de los lados de la vía en que nos encontrábamos, pasaba por una estación que conectaba la línea 6 a dos paradas de distancia. Tras mostrárselo a mis dos compañeros, decidimos que ese sería nuestro camino, no tenemos lugar donde ir, así que no perdemos nada, es posible que sea la pista para lograr salir de aquí.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Dark Labirynth

CAPÍTULO 1: Despertando en la oscuridad
Mi nombre es Guillermo Murgui y tengo 24 años, ya hacía dos años que ejercía como ingeniero mecánico en mi vida, pues tras los duros años de la carrera en la universidad logré el título. Como vivía en una gran ciudad nunca encontré necesario el carnet de conducir ya que usaba las famosas líneas de metro de la ciudad, famosas ya que eran las más grandes de todo el país y por su gran variedad entre las distintas líneas y sus mismas estaciones. El metro es el gran orgullo de esta ciudad, eso se debe a la feria anual que se organiza cada año sobre locomotoras y toda clase de transporte del mismo estilo.
Como cada día laboral, desayuné, me afeité, y me lavé la cara de zombi que cada mañana pongo en frente del espejo, me dirigí al metro para desplazarme hasta mi lugar de trabajo, estaba a bastantes paradas de mí, pero aun así el trayecto no era muy duradero, el metro era rápido y poco contaminador en comparación con el total de coches que recorrían la ciudad día a día. Llegué a la boca del metro que estaba señalada justo en la entrada de esta, dos barras de hierro negras ascendían en los laterales de ella y se unían horizontalmente a más de dos metros de altura con ornamentos, en el centro se puede leer un rombo más ancho que alto de color rojo que al interior de este y un rectángulo azul muestra el nombre de la parada. Aquel día tenía que comprar una tarjeta de 10 viajes nueva como todos los jueves, que me duraría toda una semana. Una vez bajado las escaleras, me puse delante de la máquina expendedora de tarjetas y seleccione la tarjeta deseada, puse el dinero por la ranura indicada y al nada bajo la tarjeta con la calderilla que sobraba del billete que había puesto.
La tarjeta era algo extraña a la usual, parecía que la habían cambiado por una de fondo negro brillante, la miré bien por si se habían equivocado, pero las letras decían claramente que era una de 10 viajes normal, lo único distinto era el color. Sin querer comerme el coco, ya que era un tema sin importancia, me dirigí hacia el interior e introduje la tarjeta por la ranura de la máquina que me separaba de las líneas de metro, en breve ya me encontraba dentro caminando en dirección al metro.
Caminé por el pasillo, que tenía una forma semiesférica de color blanco, relajadamente ya que tenía tiempo de sobras. Enseguida el pasillo se volvió rectangular, con las paredes bien lisas y de un color gris oscuro, observé los carteles de más de un metro de altura enganchados en las paredes que mostraban publicidad de distintos partidos políticos, ya que pronto serían las elecciones a nuevo alcalde, también destacaban un conjunto de carteles que mostraban portadas de películas que aparecerían a los cines en menos de una semana o de estrenos actuales que ya habían sido proyectados en los distintos cines de la ciudad. Desvié la vista hacia delante y pude ver las escaleras sumergiéndose a las profundidades del metro.
Enseguida ya me encontraba descendiendo por las escaleras vagamente, pues soy de mal despertar. Miraba algo envidioso a las personas que ascendían por las escaleras mecánicas, mi cuerpo reclamaba mi cama pero eso no era posible, ya podrían haber instalado otras para los que bajasen, pensé interiormente.
Tras bajarlas, ya me encontraba al lado de la vía y caminé hasta medio trayecto y me dispuse a esperar el metro. Miré a mi alrededor, las paredes del túnel estaban curvadas hacía arriba, introduciéndose poco a poco hacía la vía, tenían un color crema oscuro compuesto por pequeños cuadraditos como los típicos de los suelos de las piscinas. Había bastante gente cerca y odio que se me pongan tan al lado, pues hoy en día te roban la cartera como si nada y estos sitios son predilectos para ello, soy una persona bastante desconfiada en ese aspecto. Entonces mis piernas se comenzaron a mover, al principio no me di cuenta, creí que era inconscientemente que me movía pero cuando quise frenar no podía, mis piernas se movían solas. No sabía qué hacer y noté una presión al cuello, intenté gritar pero no podía hacerlo tampoco, miré adelante, mi cuerpo se dirigía a las vías, a pesar de intentar hacer muecas sin éxito y todo tipo de señal a la gente que me rodeaba, ninguna persona hizo el mínimo movimiento de darse cuenta de que algo me pasaba en ese instante.
Ya estaba al lado de las vías y tras un poco de tiempo el cual mi cuerpo se mantenía quieto enfrente de estas, se dejo caer a ellas. Al caer, recuperé el control de mi cuerpo, me dolía la espalda ya que había colisionado con uno de los hierros de la vía y la gente me miraba asustada incapaz de reaccionar, entonces una luz se me enfocó en la cara, era el metro. El metro tenía un gran cristal en frente donde pude ver al conductor intentar frenar el vehículo a toda costa, el cristal le seguía un marco de color negro que se combinaba por los laterales con uno de rojo y otro de blanco en las partes inferiores, debajo de estos se veía la maquinaria negra que se conectaba al chasis y a las ruedas, acercándose a mí de forma peligrosa. Sin pensarlo me levanté de golpe, notando el dolor de espalda fuertemente, corrí y salté a la zona segura, donde la gente miraba nerviosa, lo más rápido posible, una pantalla negra se me apareció en la mente y perdí la conciencia totalmente, ni tan solo supe si lo logré o me arroyó el metro.
Poco a poco recobré le conciencia en un estado somnoliento producido seguramente por la tensión del momento y por el tiempo que llevaba allí tirado, estaba mareado y mire donde estaba con un fuerte dolor de cabeza, me encontraba tumbado en el lugar del incidente, parece que llegué a saltar a tiempo y el metro no se me llevó al otro barrio, mi cuerpo estaba sano pero era claro que algo pasaba. Estaba todo oscuro, aun así se veía suficiente bien para moverse sin golpearse con las paredes, el suelo estaba pegajoso por alguna sustancia que reconocí al pasar el dedo, sangre. La sangre estaba mezclada con lo que podría ser sudor, el pensar que hacía segundos yacía desmayado sobre eso me produjo arcadas que tuve que aguantar fuertemente. No había cuerpos en ningún lado, solo sangre y destrozos, no podía parar de preguntarme, ¿qué diablos había pasado?
Comencé a caminar por el camino en el que me introduje para llegar hasta aquí, atento a cualquier cosa que pudiese aparecerse ya que el estado del suelo no me decía justamente que estuviera al lugar más seguro del mundo, cuando estaba cerca de las escaleras por donde había bajado anteriormente, vi quebrarse el techo repentinamente y esquive el derrumbe por los pelos saltando hacía atrás. Me fue de poco, ahora debía buscar otra salida a este lugar, el camino de entrada había quedado totalmente obstruido en la caída del techo, este sitio estaba destrozado.
Me dirigí al lado contrario al que me dirigía hace nada para salir en busca de una salida que fuese simétrica a la que deseaba, en estos temas suelen presentar mapas simétricos para facilitar la construcción de las estaciones y entradas, en mi caso salida. Pude prestar más atención al entorno cuando volvía por el tema de que mis ojos se habían acostumbrado mejor al entorno, las paredes estaban cicatrizadas por lo que podían ser garras, bueno, eso no era posible, quizás fuese obra de algún machete o alguna arma por el estilo que algún loco llevase, parece que el haberme desmayado me ha salvado el pellejo, me tomarían por muerto lo que fuese que hizo esto. Eso produjo un mal estar en mi mente, si habían destrozado tanto la parada, significaba que llevaba ya tiempo desmayado allí dentro, entonces pensé en la posibilidad de que me hubiese quedado en coma, no sabía que pensar, lo único importante ahora era salir de este sitio.
Odiaba esa sensación en la que las suelas de los zapatos se me enganchaban en el suelo como si fuera chicle, por ello me apresuré hasta llegar a las escaleras mecánicas que como no, no funcionaban. Tuve que pringar y las subí, todo por salir de este infierno. Al salir, me limpié la suela de zapatos con un pañuelo que llevaba en un bolsillo, para sacar ese caminar pegajoso que me había dejado el suelo de la parada, por supuesto primero me lo pasé por la cara. Después avancé por el pasillo idéntico al que había entrado, al final estaba la salida si todo andaba bien, o eso debería haber.
Por fin llegué, cuando vi algo inesperado, sin poder creérmelo corrí hacia ella. La salida parecía cerrada, obstruida por lo que sería cemento, las escaleras subían hasta un tope que era ese suelo que hacía de techo, no había salida, no entendía que sucedía, esto no era normal, cuánto tiempo he estado aquí desmayado, me preguntaba con ansias de respuesta, la idea de haberme quedado en coma cogió más fuerzas ahora tras ver la supuesta salida, los nervios se empezaron a imponer en mi mente.
Caminé sin poder evitar la duda y la confusión, seguía otro pasillo que comunicaría con alguna vía, con suerte la siguiente sí podría salir. Habían carteles como los que habían cuando pase al entrar pero no podía saber de qué, ya que estaban desgarrados por completo como lo estaban las paredes de la estación donde desperté. Siguiendo el camino llegue a otras escaleras que daban a la vía y las baje, por lo menos el suelo no estaba en tan mal estado como el anterior y no me apresuré con tantas ansias como en la anterior, el túnel era exactamente igual que el primero, supongo que era la misma línea pero de sentido contrario. Cuando ya llevaba más de la mitad de la vía un foco venía de mi espalda, era un metro. Este metro, clavado al que casi me mata, ensuciado de lo que parecía sangre en el cristal del conductor y en los laterales de este, paso a una velocidad prohibida en las vías saltándose la parada, me llevé un buen susto al verlo pasar con tanta velocidad, no había nadie en su interior y cabina, por lo menos eso me pareció. En apenas un instante, el metro se perdía en la profundidad del túnel que tenía dirección hacia donde me dirigía, el mundo se había vuelto loco pensé en voz alta, un metro que funciona solo a altas velocidades, que más cosas me faltan por ver, pensaba con una sonrisa de ironía que mostraba más agobio y miedo que felicidad.
Llegué al otro lado, por un momento conseguí desvanecer mis pensamientos con el fin de tranquilizarme y entonces oí los pasos que resonaban como un gran eco en el interior del túnel. Me giré ilusionado al pensar que podría tratarse de gente normal, pero no se me ocurrió pensar que pudiesen ser el otro bando, espere impaciente a poder ver las siluetas de los hombres que aparecerían en breves instantes. Sí aparecieron, pero de humanidad tenían bien poco, parecían unas personas despellejadas que emitían unos gritos agudos que me retorcía de dolor en los tímpanos, no quería fijarme más en ellas y comencé a correr, las criaturas humanoides que aparecieron del túnel por donde vino el metro veloz, también se pusieron a correr a una velocidad vertiginosa, claramente superior a la mía, parecía que ellos si estaban interesados en mí, pero por lo que decía mi instinto, para nada bueno.
Subí las escaleras como si volara y corrí por los túneles blancos y semiesféricos, no sabía qué dirección tomar en el cruce cuando vi a una chica que se cruzaba al fondo y me hizo una señal, reclamándome que me diese prisa. Corrí hacía ella escuchando nuevamente el eco de los pasos de esos seres que ya entraban en el pasillo, la chica giró en otro cruce, me tenía varios metros de distancia y yo intentaba alcanzarla sin éxito. Tras atravesar un par de cruces llegamos a una gran sala y ella abrió una puerta en forma de reja, señalándome de nuevo con la mano de que me diese más prisa cosa que no podía otorgarle, cuando entré en esta por fin, ella la cerró a toda prisa. Sin exagerar, 2 segundos después las criaturas, un total de 4, llegaron hasta la reja. La puerta era como la de las típicas celdas de las cárceles en muchas películas, unas barras de acero que se cruzaban dejando espacios imposibles de traspasar para personas adultas, básicamente por su tamaño. Parecía que nos hallábamos cerca de la que sería otra salida, pero esforzando mi vista pude ver que estaba cerrada de la misma forma que la anterior, estábamos encerrados en esa pequeña jaula y sin haber encontrado ninguna salida.
Las 4 criaturas tenían ahora un aspecto más humano, incluso tenían ropa, parecía que en su día sí fueron humanos. Tenían la mandíbula desencajada hacía adelante, logrando el que sus dientes sobresaliesen de la boca, la entraban y sacaban como si fuese la propia lengua, era vomitivo. También destaqué en mi mente su altura, pues de alguna forma sus huesos y músculos estaban combinados de tal forma que los hacía más altos en las piernas, medirían poco más de dos metros, una altura que intimidaba, destacando el aspecto que tenían. Su silueta se abría con unos brazos alzados, de los cuales se podía ver una prolongación de los huesos del brazo que se alargaban tras la palma de la mano, recreando dos guadañas naturales sí así se puede decir, sus movimientos eran mecánicos, seguramente la posición que habían adoptado para lograr esas armas naturales, bloqueaban bastante los movimientos de sus brazos hasta el punto de tenerlo inmovilizados a excepción de las guadañas que no paraba de moverlas como si se tratase de unas serpientes amenazando su presa. Para rematar su descripción, pude observar como ambas criaturas tenían las costillas abiertas, que sobresalían de la carne y músculos hacía adelante, y sí fuera poco, se movían adentro y afuera como si de una dentadura controlable se tratase, los 4 seguían esos rasgos terroríficos y golpeaban con ferocidad la puerta con unas ganas increíbles de darnos caza. Miré la pequeña sala donde nos habíamos encerrado la chica y yo, era una pequeña habitación de limpieza, lo supe al ver el material que usaban para limpiar, nos habían asediado por completo.
La chica era joven, al parecer algo más joven que yo y aun así no parecía tener miedo, entonces me dirigí a ella para preguntarle sobre lo que sucedía y ella me frenó, inconsciente de que yo tenía la intención de preguntarle algo, para presentarse. Su nombre era María Martin y como imaginaba vivía en la misma ciudad que yo. Ella tenía 22 años, dos años menos que yo, por lo que había acertado que era algo más joven que yo y estudiaba medicina según lo que me contó. Yo amablemente también tenía la intención de presentarme pero al solo decirle mi nombre, sonó un disparo que venía de a saber donde, las 4 criaturas que golpeaban sin descanso la barrera que nos separaba de ellos, se giraron mirando hacía el pasillo por donde habíamos venido nosotros y el sonido y sin dudarlo mucho prosiguieron con una carrera hacía esa dirección, parecía que daba fin a nuestro asedio momentáneo.
Lentamente abrimos la puerta para evitar hacer cualquier ruido que pudiese atraer a nuestros amigos, y salimos silenciosamente, pero esta vez armados con palos de escoba que más bien sirven para sentirnos más seguros que como arma de defensa opino yo, pues a esos monstruos dudo que les hagamos algo con esto. Andamos cautelosamente por el pasillo y ella me susurró que más adelante se encontraba las oficinas de los guardias y podrían haber armas, también me dijo que anteriormente andaban por allá seres no deseados y por eso ella no llevaba aun armas ya que no quería jugarse el pellejo, vaya mal día voy a pasar, pensaba interiormente. Por el fuego que desprendía sus bonitos ojos supe enseguida cual era su deseo, quería volver allí para recoger las armas que a saber si nos serían útiles, con el fin de mejorar nuestra protección ante ellos.

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO  5: Buenas noches, amigo
Halcón, soldado a píe de la F.A.P.I.
Llevo días esperando para recoger todos los informes del gas GI06, me han juntado con un grupo de soldados de élite para llegar hasta la base secreta, servirán de protección para que yo recupere los informes para poder progresarlo, sabemos que hay una fuga de ese gas en la planta inferior, pero la muerte de todas las personas del alrededor, son un precio barato que nos podemos permitir pagar la F.A.P.I. Todo lo vinculado sobre este gas es totalmente secreto, si alguno de la expedición se hace consciente de tal producto, deberá ser eliminado.
Tras los métodos usuales llegamos a la base secreta de la montaña y me dirigí directamente a la entrada del subsuelo, primero camine un poco para simular que fue casualidad, tras abrir la entrada, dije a los soldados que fueran solos y yo investigaría esa zona, los 3 hombres se opusieron y me vi obligado a ser acompañado por ellos, incapaces de saber que se jugaban la vida por acompañarme. La zona tenía un pequeño motor eléctrico propio que permitía la iluminación automática, cosa que nos permitía desplazarnos por allí abajo sin ningún problema.
Tras andar un poco encontramos las mesas de trabajo, estaba llena de papeleos y miré si formaban parte del gas GI06, lo eran, el tal Jefazo de la operación cogió uno de los papeles y se quedo en blanco, casi se me escapó una sonrisa por su mueca de incoherencia a lo que leía. Entonces, empezó a llamar al resto y a contarles que había leído, una verdadera lástima, ahora tendré que matar a los 3. Le pedí que me pasase el papeleo, pues mi misión desconocida por ellos era recuperarlos, además contenía información de un proyecto que nos llevábamos entre manos que nos es casi desconocido y en el escrito explica correctamente.
Unos sonidos procedentes de otra sala me llamaron la atención a mí y al resto del equipo, no éramos los únicos presentes en la planta. Encontramos la fuente de los sonidos, un ser se encontraba en un rincón, vi restos de saliva al suelo y entendí que pasaba, me alejé sin que se dieran cuenta, cuando el hombre mordió al inútil de Blackfire, entonces hubo paso al tiroteo, aprovechando el ruido que producía sus disparos yo dispare en las conexiones, inhabilitando la luz. Buenas noches amigos, dije susurrando tras apagar las luces.
Busque la salida cuando escuche pasos hacia mí, algo claro se movía, era el asqueroso ser que les ataco, me embistió tirándome el arma en algún lugar de la sala, sin pensarlo salí de la planta camino al helicóptero. Aun llevaba el cuchillo, que bien fácil me permitiría aniquilarlo, pero me jugaba el poder ser infectado y no era cuestión de broma, además me jugaba dañar los escritos, cosa que no me podía permitir en esta misión. El bosque era espeso, los pinos estaban muy juntos, cosa que me hacía desaparecer a ese asqueroso ser de mi vista. Los sonidos de sus pasos no cedían, era un ser invisible que me rodeaba en ese laberinto, el corazón me latía al máximo, decidí frenarme tras un pino para intentar desvelar su ubicación. Todo se había vuelto silencioso, ese ser no daba señales de vida. Algo me decía que no había desaparecido, su ser aun estaba en el ambiente.
Hice un paso adelante, y el pisar de las hojas a pesar de mi lentitud hizo sonar un chispazo, en ese momento el ser me salto encima de a saber donde, lo aguante a cierta distancia con mis manos, y con las piernas mientras caía de espaldas lo empuje hacia atrás. Mi nuca golpeo el tronco de algún pino, difuminando mi vista un momento, al recuperarla un segundo después vi como el ser en cuestión se me lanzaba encima. Con el brazo le hice una llave haciéndole caer de cabeza al suelo, aproveche el hecho de que su cuerpo crujiese al chocar contra el suelo para correr y ganar distancia, tras una larga carrera, pude distinguir la figura del helicóptero y ese tal Buitre que apuntaba con su fusil de precisión, llegue hasta su lado, pero el ya veía que quería yo. Tras hacerle una señal, Buitre terminó la vida de ese ser para siempre. Y salimos de eso condenado lugar de una vez.
Ya llegamos a casa, solo alcanzar el suelo, ya me señalaron dos hombres, lo que llevaba encima no era ninguna tontería, fui guiado por largos pasillos oscuros, hasta llegar por fin al despacho de Twelve, un antiguo marine, que llevaba tatuado el número 12, de ahí su nombre de soldado, en toda le entidad, los trabajadores teníamos nombres en clave, algo que en la vida de Twelve parecía ser pura rutina, aquí los nombres reales no importaban, solo el nombre de guerra contaba. Esto para él, era una guerra constante, de ahí el secretismo de la organización ante el mundo real, una guerra que no acabaría hasta tomar el poder total de toda la nación.
Me puse en frente de Twelve y le mostré los informes, yo no era un simple soldado, tenia conocimientos de distintos campos científicos y militares, de ahí que fuera la mano derecha de Twelve. Él se alegro de verlos, y me pregunto sobre el estado de mis soldados. Solo un superviviente le conteste, el tal Buitre, que solo llego a ver a un infectado, no lo mate pero ya le advertí de que no fuera bocazas, si desea lo elimino en un momento.
Twelve dejo escapar una carcajada, y me felicito por el éxito de la misión, también me hablo sobre las medidas ya usadas de la nación, ya se había puesto en alerta, y había subdividido el terreno es este y oeste, además que tumbaron un barco en un puerto del oeste a poca distancia de tal. También me contó sobre sus historias como siempre hace cuando se pone orgulloso, y me dijo entre carcajadas el futuro de Buitre. Mañana le haremos volar en un caza, según tengo entendido tiene experiencia en aviación, tras completar la misión que es destruir unos barcos cargados de material de el otro lado de la frontera les haremos volver, y misión cumplida, ¿me entiendes? Yo conteste que sí, con un gesto de cabeza y el volvió a mirarse los informes de nuevo.
Twelve parecía un buen hombre, pero este era de lo más tétrico, usaba su ironía de una forma malévola, que ya me acostumbre a entender. Además me dio el puesto de jefe del área científica, estos hombres cobraban un buen sueldo, por estar callados y laboriosos. Pero ambos sabíamos el final de esta área, tras ver los daños producidos por el gas GI06, conociendo sus características, estos confesarían todo lo que saben hundiendo esta empresa militar, Twelve ya me dio fecha, mañana a la tarde-noche debía limpiar el sector. No era su simple mano derecha, a veces también era su guadaña y aunque no me gustara ser él que limpiaba la escoria era algo que debía hacer en varias ocasiones.
Me fui a mi estudio y me mire por encima los informes del GI06, debíamos de haber creado una cura para mañana, pero parece ser que no se lograra, y el jefe aun no ha dicho cambios de horarios de limpieza, prefiere su orgullo a la precisión. Una vez da fecha, no la cambia, en fin, mañana me toca trabajo sucio.
Miré las cámaras y vi al jefe de coordinación del área de investigación, su nombre clave era Fármaco, un nombre curioso, la verdad. Es una lástima que mañana deba matarle, por qué era muy apto en su trabajo. Cada día guardaba sus progresos a un diario electrónico, cosa que me permitía ver sus avances en el área, había desarrollado curas de esa sustancia bastante eficaces pero nunca perfectas, al tiempo no funcionaban, y necesitamos uno que funcione siempre, lo peor del asunto es que se cree que es una enfermedad muy contagiosa de África que perjudica las células motoras, en fin no será tan bueno si aun cree eso. Mañana descubrirá que producen las enfermedades, esa es la muerte...
Deje de mirar las cámaras y me dirigí hacia la ventana, estaba lloviendo, la noche ya había caído y con ella el agua, me senté en mi silla y de nuevo comencé a revisar de nuevo los informes para cualquier notificación nueva que se añadiera, sino fuera por el traidor aquel de White, que inútilmente dejo que el gas GI06 se liberase, nunca hubiese habido el problema de la fuga de la base de la montaña. Pero no importa, solo volver triste por su fracaso le invite a mi despacho y le dispare con mi pistola con silenciador, en el pecho, tres tiros, este se arrodillo con una cara de ignorancia a lo que estaba pasando que me dio ganas de repetir los tres tiros, antes de que cayese al suelo completamente, le susurre, Buenas noches, amigo.
La única lástima es que ensuciara con su sangre mi querido despacho, la sangre basura impregnando el suelo que pisaran mis zapatos posteriormente, incluso muerto era molesto.