CAPÍTULO 5: Buenas noches, amigo
Halcón, soldado a píe de la F.A.P.I.
Llevo días esperando para recoger todos los informes del gas GI06, me han juntado con un grupo de soldados de élite para llegar hasta la base secreta, servirán de protección para que yo recupere los informes para poder progresarlo, sabemos que hay una fuga de ese gas en la planta inferior, pero la muerte de todas las personas del alrededor, son un precio barato que nos podemos permitir pagar la F.A.P.I. Todo lo vinculado sobre este gas es totalmente secreto, si alguno de la expedición se hace consciente de tal producto, deberá ser eliminado.
Tras los métodos usuales llegamos a la base secreta de la montaña y me dirigí directamente a la entrada del subsuelo, primero camine un poco para simular que fue casualidad, tras abrir la entrada, dije a los soldados que fueran solos y yo investigaría esa zona, los 3 hombres se opusieron y me vi obligado a ser acompañado por ellos, incapaces de saber que se jugaban la vida por acompañarme. La zona tenía un pequeño motor eléctrico propio que permitía la iluminación automática, cosa que nos permitía desplazarnos por allí abajo sin ningún problema.
Tras andar un poco encontramos las mesas de trabajo, estaba llena de papeleos y miré si formaban parte del gas GI06, lo eran, el tal Jefazo de la operación cogió uno de los papeles y se quedo en blanco, casi se me escapó una sonrisa por su mueca de incoherencia a lo que leía. Entonces, empezó a llamar al resto y a contarles que había leído, una verdadera lástima, ahora tendré que matar a los 3. Le pedí que me pasase el papeleo, pues mi misión desconocida por ellos era recuperarlos, además contenía información de un proyecto que nos llevábamos entre manos que nos es casi desconocido y en el escrito explica correctamente.
Unos sonidos procedentes de otra sala me llamaron la atención a mí y al resto del equipo, no éramos los únicos presentes en la planta. Encontramos la fuente de los sonidos, un ser se encontraba en un rincón, vi restos de saliva al suelo y entendí que pasaba, me alejé sin que se dieran cuenta, cuando el hombre mordió al inútil de Blackfire, entonces hubo paso al tiroteo, aprovechando el ruido que producía sus disparos yo dispare en las conexiones, inhabilitando la luz. Buenas noches amigos, dije susurrando tras apagar las luces.
Busque la salida cuando escuche pasos hacia mí, algo claro se movía, era el asqueroso ser que les ataco, me embistió tirándome el arma en algún lugar de la sala, sin pensarlo salí de la planta camino al helicóptero. Aun llevaba el cuchillo, que bien fácil me permitiría aniquilarlo, pero me jugaba el poder ser infectado y no era cuestión de broma, además me jugaba dañar los escritos, cosa que no me podía permitir en esta misión. El bosque era espeso, los pinos estaban muy juntos, cosa que me hacía desaparecer a ese asqueroso ser de mi vista. Los sonidos de sus pasos no cedían, era un ser invisible que me rodeaba en ese laberinto, el corazón me latía al máximo, decidí frenarme tras un pino para intentar desvelar su ubicación. Todo se había vuelto silencioso, ese ser no daba señales de vida. Algo me decía que no había desaparecido, su ser aun estaba en el ambiente.
Hice un paso adelante, y el pisar de las hojas a pesar de mi lentitud hizo sonar un chispazo, en ese momento el ser me salto encima de a saber donde, lo aguante a cierta distancia con mis manos, y con las piernas mientras caía de espaldas lo empuje hacia atrás. Mi nuca golpeo el tronco de algún pino, difuminando mi vista un momento, al recuperarla un segundo después vi como el ser en cuestión se me lanzaba encima. Con el brazo le hice una llave haciéndole caer de cabeza al suelo, aproveche el hecho de que su cuerpo crujiese al chocar contra el suelo para correr y ganar distancia, tras una larga carrera, pude distinguir la figura del helicóptero y ese tal Buitre que apuntaba con su fusil de precisión, llegue hasta su lado, pero el ya veía que quería yo. Tras hacerle una señal, Buitre terminó la vida de ese ser para siempre. Y salimos de eso condenado lugar de una vez.
Ya llegamos a casa, solo alcanzar el suelo, ya me señalaron dos hombres, lo que llevaba encima no era ninguna tontería, fui guiado por largos pasillos oscuros, hasta llegar por fin al despacho de Twelve, un antiguo marine, que llevaba tatuado el número 12, de ahí su nombre de soldado, en toda le entidad, los trabajadores teníamos nombres en clave, algo que en la vida de Twelve parecía ser pura rutina, aquí los nombres reales no importaban, solo el nombre de guerra contaba. Esto para él, era una guerra constante, de ahí el secretismo de la organización ante el mundo real, una guerra que no acabaría hasta tomar el poder total de toda la nación.
Me puse en frente de Twelve y le mostré los informes, yo no era un simple soldado, tenia conocimientos de distintos campos científicos y militares, de ahí que fuera la mano derecha de Twelve. Él se alegro de verlos, y me pregunto sobre el estado de mis soldados. Solo un superviviente le conteste, el tal Buitre, que solo llego a ver a un infectado, no lo mate pero ya le advertí de que no fuera bocazas, si desea lo elimino en un momento.
Twelve dejo escapar una carcajada, y me felicito por el éxito de la misión, también me hablo sobre las medidas ya usadas de la nación, ya se había puesto en alerta, y había subdividido el terreno es este y oeste, además que tumbaron un barco en un puerto del oeste a poca distancia de tal. También me contó sobre sus historias como siempre hace cuando se pone orgulloso, y me dijo entre carcajadas el futuro de Buitre. Mañana le haremos volar en un caza, según tengo entendido tiene experiencia en aviación, tras completar la misión que es destruir unos barcos cargados de material de el otro lado de la frontera les haremos volver, y misión cumplida, ¿me entiendes? Yo conteste que sí, con un gesto de cabeza y el volvió a mirarse los informes de nuevo.
Twelve parecía un buen hombre, pero este era de lo más tétrico, usaba su ironía de una forma malévola, que ya me acostumbre a entender. Además me dio el puesto de jefe del área científica, estos hombres cobraban un buen sueldo, por estar callados y laboriosos. Pero ambos sabíamos el final de esta área, tras ver los daños producidos por el gas GI06, conociendo sus características, estos confesarían todo lo que saben hundiendo esta empresa militar, Twelve ya me dio fecha, mañana a la tarde-noche debía limpiar el sector. No era su simple mano derecha, a veces también era su guadaña y aunque no me gustara ser él que limpiaba la escoria era algo que debía hacer en varias ocasiones.
Me fui a mi estudio y me mire por encima los informes del GI06, debíamos de haber creado una cura para mañana, pero parece ser que no se lograra, y el jefe aun no ha dicho cambios de horarios de limpieza, prefiere su orgullo a la precisión. Una vez da fecha, no la cambia, en fin, mañana me toca trabajo sucio.
Miré las cámaras y vi al jefe de coordinación del área de investigación, su nombre clave era Fármaco, un nombre curioso, la verdad. Es una lástima que mañana deba matarle, por qué era muy apto en su trabajo. Cada día guardaba sus progresos a un diario electrónico, cosa que me permitía ver sus avances en el área, había desarrollado curas de esa sustancia bastante eficaces pero nunca perfectas, al tiempo no funcionaban, y necesitamos uno que funcione siempre, lo peor del asunto es que se cree que es una enfermedad muy contagiosa de África que perjudica las células motoras, en fin no será tan bueno si aun cree eso. Mañana descubrirá que producen las enfermedades, esa es la muerte...
Deje de mirar las cámaras y me dirigí hacia la ventana, estaba lloviendo, la noche ya había caído y con ella el agua, me senté en mi silla y de nuevo comencé a revisar de nuevo los informes para cualquier notificación nueva que se añadiera, sino fuera por el traidor aquel de White, que inútilmente dejo que el gas GI06 se liberase, nunca hubiese habido el problema de la fuga de la base de la montaña. Pero no importa, solo volver triste por su fracaso le invite a mi despacho y le dispare con mi pistola con silenciador, en el pecho, tres tiros, este se arrodillo con una cara de ignorancia a lo que estaba pasando que me dio ganas de repetir los tres tiros, antes de que cayese al suelo completamente, le susurre, Buenas noches, amigo.
La única lástima es que ensuciara con su sangre mi querido despacho, la sangre basura impregnando el suelo que pisaran mis zapatos posteriormente, incluso muerto era molesto.
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