sábado, 1 de octubre de 2011

Dark Labirynth

CAPÍTULO 3: Hacía la línea 6
Roberto, María y yo, ya hemos comenzado el viaje. Tras caminar varios metros paralelamente a la vía y llegar al tope, nos hemos visto obligados a bajar a ella. De un salto ya me encontraba abajo y mientras ayudaba a María a bajar, Roberto bajo también de un salto, ya estábamos los 3 en la vía. Desde arriba uno no se fija tanto, pero entre el suelo de la vía y el de las personas, puede haber una diferencia de más de un metro de altura, como el metro se nos pone a nuestra altura, puede llegar a hacernos creer que hay bien poca profundidad. La distancia entre las maderas perpendiculares a los carriles de metro, también se hacen notar desde abajo, no podremos caminar solo por estos si no damos saltitos, estamos obligados a pisar la grava también.
La gran entrada de oscuridad no es que nos invitará de forma cordial a entrar justamente, aun así estábamos dispuestos a hacerlo. Tras una pequeña pausa de segundos que se alargó en mi mente con pensamientos siniestros y miedosos, proseguimos el camino. Poco a poco la luz se volvía más escasa hasta el punto de no ver a más de un par de metros de distancia y aun dando gracias. Ya me había fijado años atrás, que enseguida se volvía todo el túnel oscuro, pero desde dentro de este aun es más impactante. Las paredes de los lados que apenas me eran visibles, eran bien simples, todas de un tono marrón o gris que no sabría especificar y bien pobres de detalle, a excepción de un grupo de cables que la seguían, en su mayoría negros. Yo era el que andaba adelante procurando detectar cualquier cosa no agradable y Roberto me seguía atrás por si nos intentaban atacar a traición, por lo que se puede deducir que María estaba en medio.
Ya llevábamos unos minutos por el oscuro y monótono camino y aproveché para intentar encontrar lógica a los sucesos. Me despierto tumbado en el lugar del incidente aunque algo cambiado el entorno, las salidas han sido bloqueadas con cemento o algo por el estilo, seres terroríficos dignos de una película de terror, las marcas que insisten en la línea 6… No entiendo muy bien el tema aunque he llegado a una deducción algo rara. De alguna forma unos monstruos del subsuelo se han dado a conocer y han atacado a la humanidad al igual que a mí. Le gente ha tapado el mapa del metro bajo cemento con el fin de mantenerlos aislados y la línea 6 debe haber el único punto para salir a la superficie. Parece fantasioso pero con lo que veo bastante realista. Miro atrás, el grupo me sigue sin problemas.
Al poco de girarme oigo varios pasos hacia nosotros procedentes de adelante, hago una seña a los de atrás sin fijarme sí la habían visto. Se me acercaron y me dirigí a una de las paredes del lado para que no pudiesen atacarnos por sorpresa, mis compañeros siguieron el mismo camino. Los pasos se acercaban a un buen ritmo, pero sin ser especialmente acelerados. Varias criaturas aparecieron, no podía contar cuantas pero nos superaban en número. Mi equipo permaneció silencioso, no teníamos valor para hacer ningún movimiento. Las criaturas frenaron algo el ritmo como si de alguna forma nos detectaran. Pude ver cantidad de sombras que se alzaban en la oscuridad con unos puntos blancos que parecían proceder de sus ojos, varios pares de lucecitas blancas bailaban en la vía, una danza que podría ser mortal. Aun habiendo pausado un poco su andar, el grupo de criaturas se alejó por donde habíamos venido y tras una pequeña espera de seguridad, seguimos avanzando. Estaba preocupado por la posibilidad de que encontrásemos más grupos de tantas criaturas, dos pistolas no eran tales armas para conseguir frenarles.
La oscuridad se alargaba pero ya alcanzábamos ver la salida a la primera estación, aunque las luces parpadeaban, la diferencia de luz aquí y en la estación era demasiado grande para no notarse. Al acercarnos bastante más, Roberto se adelanto hasta mí y puso su mano encima de mi hombro, me dijo que ya estábamos cerca y que podíamos lograrlo si seguíamos así. Podía ver su rostro ya que estábamos muy cerca de la estación, mostraba alegría y confianza en sí mismo, de alguna forma me fortaleció ver su rostro que derrotaba los miedos y las preocupaciones. Repentinamente su rostro cambio de golpe a la vez que oí algo muy cerca de nosotros que no pude identificar ni tan solo su dirección. Roberto tenía los ojos que parecían querer salir de su carne, su rostro se volvió seco y una pequeña gota de sangre sobresalió de su boca. María dejo escapar un grito a la vez que yo retrasé dos pasos hacía donde nos dirigíamos. Entonces lo vi, un aguijón sobresalía del pecho de Roberto. Su cuerpo se comenzó a alzar a la vez que sonaba el aleteo del Badboy capaz de hacer tal cosa. El cuerpo de Roberto se empezó a destripar a la vez que ascendía por unas cuchillas que le trituraban por los costados, hasta deshacerlo. Las cuchillas trituraron a Roberto desde la parte de abajo del pecho hasta el cuello, donde cayó los restos de su cabeza contra el suelo haciendo un ruido que nos dio a entender que se aplasto. En ese momento pude ver bien al Badboy, tenía la cabeza semejante a un dinosaurio pero que no seguía el esquema de ninguno que conociese. Su cabeza seguía con un ancho cuello que daba a un cuerpo poco más grande que la cabeza de forma redonda, acabando por la parte inferior con un aguijón importante. De su espalda sobresalían dos alas parecidas a las de un murciélago pero más comprimidas, eran tan anchas como largas. Para finalizar su descripción, pude ver con facilidad dos brazos pequeños que acababan en unas cuchillas, las mismas que uso para destripar al pobre Roberto en el aire.
María y yo corrimos hacía adelante, antes conseguí la pistola de Roberto que le cayó en el mismo momento que el aguijón le atravesó el pecho. La verdad es que tal situación fue como una patada en mi estomago, cuando por fin veía luz ante el horror de este lugar, una de esas criaturas la arrancó sin más. El réptil ese nos siguió torpemente con un vuelo extraño, volaba haciendo eses como si en cualquier momento se fuese a embestir contra una pared, pero la realidad es que se nos acercaba más y más. Apunte con ambas pistolas y le disparé en alas y cuerpo, sí que noté su molestia, pero aun así su vuelo no fue interceptado. Seguí corriendo pensando en una solución rápida, entonces sonó aquello que menos hubiese esperado, un metro. Del túnel se comenzó a aparecer un gran foco de luz que se acercaba a una gran velocidad, parecía uno igual al metro loco que vi poco antes de conocer a María. Llegamos a la estación, María llego primera y ya había subido, le di ventaja al disparar al bicho. Cuando me dirigía a hacer lo mismo, el Badboy se me lanzó como un meteorito pero no de una forma muy acertada, solo me embistió, pegándose una buena contra el suelo.
Intente ponerme de pié, la espalda me dolía, entonces un gran foco se proyecto en mi cara, era igual que aquella vez. Miré el metro, era más simple que el primero, su forma aun era más rectangular y destacaba por su color naranja desgastado que coloreaba todo su chasis, había una gran mancha de sangre que cubría gran parte del cristal de la parte frontal del conductor. Entonces volví en mí, me levanté y pegue un salto que casi me como el bordillo con la cara, pero por fortuna no fue así. El salto me hizo pasar al otro lado sin problemas cuando vi a la criatura intentar ponerse en una buena postura para alzar su vuelo, pero sería inútil. El metro lo alcanzo, dejando oír un fuerte crujir de todo su cuerpo y esparciendo sangre como el típico niño que pone el dedo en la fuente, las gotas de sangre disparadas ensuciaron toda mi camiseta y un poco mi cara, no fue que digamos agradable. El metro pasaba sin interrupción por el atroz ataque contra ese Badboy. Se podía ver la deterioración clara del transporte público, destacando el punto de la pintura, ya que su color naranja se mezclaba con un marrón de a saber que, las partes metálicas tenían claros síntomas de oxidación. Apenas pude observar más el metro que ya se había marchado, cuando ya noté la presencia de varios Badboys aproximándose por donde vino el metro, parece que de alguna forma el transporte los interacciona, será mejor buscar otro camino que canalicé con la línea 6 que se encuentra a una estación de distancia, o podríamos ser presas fáciles de aquél grupo.
Entramos por el túnel que daba a la mitad de la parada, tenía un color gris en sus paredes lisas, que pintaba de misma manera el suelo y el techo. María y yo no nos enviamos ninguna palabra ni señal, de alguna forma sabíamos que no debíamos hablar, era una especie de minuto de silencio, donde no se hallaba tristeza, solo pesimismo y soledad. En pocos segundos ya nos hallábamos al otro lado del camino con la intención de encontrar una nueva ruta. Había unas escaleras al lado izquierdo al igual que el derecho, pero el izquierdo se acercaba más a nuestro destino, así que cogimos aquella ruta. Seguimos ascendiendo por la ruta con el fin de comprobar con seguridad lo que imaginábamos, y así fue, la salida estaba sellada de la misma forma que las anteriores. Aun estaba jadeando por el pequeño acelerón que dimos los dos al final para ver el estado de la salida sellada.
Línea 6, línea 6, línea 6, de forma obsesiva se repetía en mi cabeza, ¿era posible que en algún lugar de ella si hubiese una salida?
Mi pregunta se respondió con los sonidos de pasos y el crujir de huesos entre sí que parecía venir del mismo camino por donde habíamos pasado. Por el sonido al caminar debía ser humanoide, parece que ese tipo de Badboy abunda demasiado. Desenfunde la pistola. Sonaban varios gemidos de golpe, pero sin embargo solo los pasos de un individuo, ¿eran capaces esos monstruos con guadañas, reproducir más de un sonido a la vez? Una sombra se deslizó a la pared contraria a nuestro sentido, pero en ella se veían lo que parecía ser la proyección de tentáculos que danzaban a la parte superior del Badboy. Era claro que no se trataba del que conocíamos, sino de una nueva especie. El sudor producido por mis nervios comenzó a deslizarse por mí frente a la vez que intentaba mantenerme quieto y en calma. María se me acerco y me pidió que le diese la otra pistola, no pensé en nada, simplemente se la di. La sombra avanzo hasta el punto de comenzar a ver a su dueño, una criatura más horrenda que las que ya conocíamos, una verdadera silueta del infierno digna de pesadilla. Su forma era humanoide como había imaginado. De cintura para abajo se mantenía en buen estado, el problema era de esta para arriba. Como el primero que vi, tenía las costillas abiertas y vivas, danzando de un lado a otro, ansiosas de encontrar un aperitivo. Donde deberían de estar los brazos, solo se hallaba un trozo de carne putrefacta que no se alargaba ni cinco centímetros del cuerpo. Lo realmente terrorífico de esta criatura era la cabeza, o mejor dicho cabezas. De su cuello, aparecía una masa negra que parecía ser carne, pero no me la jugaría del todo. De esta masa negra, sobresalían tres prolongaciones bien largas que comunicaban con una cabeza humana, con la boca desencajada como pude comprobar al verlos crujir la mandíbula. Era una especie de hidra humana que a pesar de sus estrechos y largos cuellos, desplazaba las tres cabezas sin la mínima dificultad, incluso me parecieron bastante rápidos sus movimientos.
El Badboy se acercaba con sus cabezas danzantes hacia nuestra posición y cuando ya volví en mí, sonó un disparo a mi lado. María disparo de lleno a la cabeza de nuestra derecha, no podía acabar de asimilarlo pero aun así, concentre mi puntería en el monstruo. Ambos disparamos a las cabezas, imaginando que era su fuente vital o como mínimo, la parte más peligrosa. No recuerdo cuantos disparos produje, pero las 3 cabezas cayeron al igual que su cuerpo al hacerlo. Como no me fiaba, corte los cuellos con el hacha ya que las cabezas aun vibraban de una forma sospechosa y no deseaba sorpresas de mal gusto. Los disparos no parecieron atraer a ninguna criatura de momento, así que aproveche para resolver la duda de la gran puntería de María. Ella dejo escapar una sonrisa amable y me contestó que su padre era tirador de pistola, como otro podría ser pescador y que le enseño un poco el arte de disparar. Es algo triste reconocerlo, pero María disparaba mejor que yo a pesar de la inocencia que deja escapar de su rostro y comportamiento. Me miro fijamente al verme pensativo y cuando me di cuenta me sonroje y ella sonrió, creo que se dio cuenta. De alguna forma sus preciosos ojos me intimidaban, no es que me asustaran, simplemente me sentía atraído a ellos, era como si mi mente entrase en ellos y fuesen más allá, como si me encarcelara en estos, no podía evitarlo.
Aparte la mirada para evitar sonrojarme más, no quería hacer el ridículo y le dije que debíamos buscar la forma de llegar a la línea 6, desde aquí. Entonces es cuando vi nuevamente al cadáver del Badboy y por nada no acabe vomitando, la visión me produjo arcadas. Al recomponerme, María y yo volvimos hacia nuestros pasos con el fin de ver si la zona de vías estaba despejada actualmente. Nos acercábamos cuando ya oíamos los ecos de sus vocecillas resonar por la estación. Decidimos volver arriba y esperar un rato más, con suerte se despejarían solos. Mientras subíamos las escaleras, repentinamente un Badboy de los iniciales salto desde un lado quedándose centrado en la parte superior de las escaleras. Ambos sacamos las pistolas y disparamos a la criatura. Como esta murió tras haber saltado a nuestra dirección, cayo contra los escalones rodando hasta el final. Lo esquivamos pero a la vez atrajimos a más. Comenzaron a venir desde las vías y nosotros comenzamos una carrera de supervivencia.
Mientras corría junto a María, podía oír la gran multitud de pisadas en los escalones como una melodía descompasada de huesos y carne. Subimos hasta la salida sellada y comenzamos a bajar las escaleras opuestas a toda velocidad al igual que harían los Badboys. Llegamos a la vía paralela a la que usamos para llegar y bajamos a esta de un salto. Los dos entramos por el oscuro túnel dirección a la línea 6, en breve los Badboys también. Ambos corríamos al máximo de nuestro potencial, pero pronto comencé a pagarlo, mis piernas poco a poco se volvieron pesadas, la respiración se me dificultaba. Antiguamente había sido muy deportista pero con los estudios y trabajo lo deje un poco al lado y ahora me sentía estúpido de haberlo hecho. El túnel a diferencia del anterior tenía unas pequeñas luces pero potentes que cubrían gran parte del túnel, luz y oscuridad, luz y oscuridad, eran cambios constantes de luz entre ellas. Pude ver en una pared, un resto de sangre que llegaba hasta una puerta metálica. Miré atrás, nos tenían casi al alcance. Ordené a María que fuese hasta la puerta y la abrimos de golpe, al solo pasar la cerramos.
Los Badboys golpeaban la puerta desde el otro lado y yo la aguantaba con mi cuerpo, tuvimos la suerte que se abría hacía dentro. Miré el espacio, era un pasillo profundo que giraba a la derecha, dirección correcta para nuestro destino. Las paredes laterales estaba lleno de tubos y aparatos eléctricos que desconocía. Le pedí a ella que mirase en el giro y me dijo desde allí que el pasillo seguía recto hasta una puerta bastante lejana. Entonces le ordene que corriese sola hacia allá y que en breve la seguiría. Ella protestó y yo le repetí la orden sin miramientos. Ella me miro preocupada y le dije que ella era ahora importante en mí, que prometí protegerla y eso haría. A pesar de ver en su rostro el no querer obedecerme, corrió perdiéndose por el pasillo que no me era visible. Mi cuerpo poco a poco retrocedía ante las embestidas hasta que decidí saltar y correr. Solo abrirse la puerta con la presión, un Badboy saltó casi encima de mí pero por fortuna no llego por poco. Aceleré sin poder evitar de mirar atrás, reconocí varios de los guadañas y alguno de los hidra, parecía que conectaban de alguna forma y actuaban en grupo.
Mi vida dependía de mis piernas que a pesar del agotamiento daban lo mejor de sí. Podía sentir a todo ese gran grupo detrás de mí como locos. Llegué a la esquina y dispare a los primeros, logré derribar a uno y herir a otro, entorpeciendo así el pasar del resto. Uno de los de guadaña salto el cuerpo, y me ataco. Logré esquivarlo, pero este torpemente clavo una de sus guadañas contra una máquina a la vez que comenzaba a correr por el desvió. La explosión causada del ataque zarandeo todo el pasillo y me hizo caer al suelo, por lo menos no me carbonice como los que estaban a punto de girar. Me levante como pude cuando el suelo se empezó a quebrar. Unas líneas irregulares se comenzaban a dibujar por el suelo, paredes y techo. Un par de gritos sonaron a mi espalda. Continué corriendo viendo a María bastante alejada, esperándome a la puerta lejana que decía. El suelo seguía quebrándose a la vez que los monstruos corrían y embestían las paredes sin el menor cuidado. El techo del pasillo anterior se comenzó a derrumbar y poco a poco hizo efecto dómino hasta el giro, enterrando a los monstruos. Repentinamente un trozo de suelo se derrumbó justo delante de mí y por poco no reacciono con un salto. Las paredes se dejaban caer hacia el interior del pasillo, los suelos se hundían y los techos se derrumbaban. Corría, oyendo como los de atrás de mí eran víctimas de la catástrofe. Me acercaba a la puerta cuando el suelo de mis pies se derrumbó. Salté con todas mis fuerzas llegando a cogerme del extremo de adelante aun no derruido. Vi como los Badboys que ya me tenían se hundían en el agujero producido. María se acerco a mí para ayudarme cuando vi que el suelo se quebraba le grité, no vengas. No acabé la frase que el suelo se derrumbó junto conmigo haciéndome caer en el vacio junto con el techo y paredes de este. Mi visión se oscureció mientras caía, como mínimo ella estaba a salvo ahora.

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