CAPÍTULO 1: Abriendo la Caja de Pandora
Astro, Soldado a pié de la F.A.P.I.
Hace ya tiempo del comienzo de todo, del descontrol en toda la zona, desconozco su extensión real, solo sé que la cosa va a peor, todo por aquel día…
En mis tiempos era un buen soldado, que destacaba por mi astucia a la hora de resolver cualquier problema táctico, era bueno disparando y a pesar de ser joven me ascendieron rápido por mis grandes progresos. Al tiempo, me vino una solicitud secreta, era una carta para que me alistase a la F.A.P.I., según conseguí descubrir posteriormente significaba Fuerzas Avanzadas de Peligro Inminente, un grupo de soldados selectos con grandes cualidades en el campo militar, que con un buen sueldo se veían capaces de jugársela aun más, esta entidad pos su secretismo me acabo reclutando, pues la curiosidad era muy fuerte, aunque si hubiese sido consciente de lo que sucedería, nunca lo hubiesen conseguido.
En ese grupo los distintos soldados tenían un nombre en clave, el que yo obtuve fue Astro, me lo dejaron escoger y ese me puse. Desde que me inicie en este mundo ya tenía ese nombre, mis compañeros y yo nos lo pusimos, yo seleccione este a saber la causa, fue un pensamiento fugaz, aunque allí me acabarían apodando novato.
Tras meses de silencio eterno, nos convocaron a una misión de alto calibre, una de esas misiones que uno no olvida, nos informaron que unos terroristas se hallaban con material muy peligroso refugiados en una casa de montaña, se supone que planeaban hacer atentados contra la nación, y nuestra misión era aniquilarlos, sin opción a una captura. Esa última parte no me gusto mucho, pero son órdenes y hay que cumplirlas. Tras la escasa información un helicóptero nos trajo has una distancia de 1,5 kilómetros de la casa, y estábamos preparados para empezar a trabajar. El grupo se componía de 7 soldados y dos pilotos, los soldados nos llamábamos Jefazo, Buitre, Blackfire, Thor, Halcón, Hades y yo.
En el helicóptero se quedaba el piloto y copiloto, acompañados de Buitre que lo aseguraría en caso de peligro, mientras la resta seguiríamos adelante. Como nuevo en la F.A.P.I. me toco cubrir las espaldas del grupo que aseguraba la zona, hasta que por fin llegamos a aquella casa, estaba silenciosa, Jefazo, así le llamábamos todos, y Halcón pusieron los dispositivos de detonación en la puerta, y tras la explosión entraron apuntando al interior.
La casa se cubría de un manto de silencio, ni un alma. ¿Se avanzaron a nuestros pasos y huyeron? El Jefazo nos indico y nos subdividió en grupos, me toco ir con Hades a la planta superior, el resto cubrirían la inferior. Hades era el típico soldado gracioso de todas las películas de militares, aunque a veces más bien producía agotamiento y furia. Ambos avanzamos correctamente, hasta que la radio se nos activo, el otro grupo encontraron lo que parecía ser un piso inferior, los 4 soldados entrarían en el, mientras nosotros dos seguíamos mirando por arriba. Cuando ya llevábamos unos pocos minutos del aviso, mi chaleco dejo sonar un pitido, nuestros chalecos tenían un sensor cardiaco de nuestro equipo, si sonaba significaba que un miembro había muerto, mire a Hades fijamente cuando el chaleco repitió un nuevo pitido. Llame por la radio pero no obtuve respuestas, sin pensarlo me dirigí corriendo al piso de abajo, Hades me grito pero mi adrenalina no me permitió entenderle, eso pudo ser un error fatal.
Guardé mi arma básica y saque la pistola, en sitios cerrados es más útil las armas agiles a las potentes, tras moverme por el piso inferior, logre ver la entrada al subsuelo, allí estaban todos, o se suponía que así era. Con el máximo sigilo y desconectando todo tipo de aparato que pudiese hacer sonido, me abrí paso en esa oscuridad. No entendía por qué estaba todo oscuro, pero no era momento de distracciones, podía encender la linterna pero eso delataría mi posición, cosa que me impidió hacerlo, fuese lo que fuese debía ir alerta y evitar marcar mi posición a otros individuos no deseados.
Con unos papelitos adhesivos fluorescentes marqué mi ruta, con el fin de encontrar la salida en caso de huída. Caminé, era un gran laberinto subterráneo, quien hubiese dicho que existiesen tales instalaciones ahí abajo. Tras mi sigiloso camino, vi reflejada en una pared un hilo de luz, me acerque con cautela, comprobando que era lo que la producía. El objeto era una de las linternas que nuestro equipo usaba, que apuntaba al vacio tirada en el suelo. Le di una patada para que enfocase adelante, y en su giro se apareció en un instante un escenario lleno de sangre, fue tan corto el tiempo que deslumbro, que no era capaz de distinguir si era real o de mi mente, no tuve más remedio que comprobarlo, alcé mi linterna y enfoque, sabía que podía ser un acto fatal, pero tenía que hacerlo.
El suelo estaba marcado con restos de sangre reciente, pero en el no había ni un cuerpo, entonces oí la voz de Hades despreocupada bajar las escaleras, miré hacia él, y vi como una silueta oscura cogía a Hades y le mordía el cuello, me quede paralizado ante esa escena, sin darme cuenta que mi linterna atraía a un ser en mis espaldas, justo cuando ya me tenia reaccione y lo esquive de forma increíble, combinándolo con un movimiento que me permitió coger al ser por atrás. Tras agarrarlo por el cuello pude ver quién era con horror.
El ser en cuestión resulto ser mi compañero Blackfire, que le goteaba la saliva de tal forma que parecía más bien espuma, ¿que estaba sucediendo? Me petrifiqué al ver su rostro, este aprovecho para empujarme tirándome al suelo, y cuando tenía la intención de saltarme encima, una luz amarilla chispeó a mi lado, Jefazo penetró la bala en el cráneo de Blackfire, que cayó pálido al suelo, definitivamente Blackfire estaba muerto. Me dio la mano y me alzó haciéndome correr hacia la salida, sin palabras ni argumentos, solo gestos claros.
Ahí vino corriendo el ser que desgarró el cuello de Hades, era nuestro compañero Thor, de alguna forma sin información ni conocimientos, sabía que ya no era él, y le dispare entre los ojos, matándolo de un solo tiro decisivo. Justo empezábamos a subir las escaleras pude ver el cuerpo de Hades que temblaba y con espuma en la boca, su cuerpo parecía muerto pero algo reaccionaba en él, ¿Qué sucedía? El Jefazo me alertó sobre mi desconcentración, y deje de pensar en todo lo que había visto hasta alejarnos a unos 250 metros de la casa.
Tras llegar a tal distancia fuimos caminando en silencio, con la desesperación de ver que el helicóptero ya había cogido rumbo sin nosotros, nos habían abandonado en ese infierno. Entonces pregunté que encontraron ahí abajo, el Jefe se giró serio hacia mí y me dijo que me activara la radio y las funciones de sensores del pecho por si a caso. Empezamos a caminar hacía donde se suponía que había un pueblo según un mapa que él llevaba, pero se encontraba a varios kilómetros de nosotros y me comenzó a explicar:
-Tras encontrar la entrada investigamos las distintas salas, vimos escritos sobre lo que parecía un gas concentrado que creaba soldados sin dolor, según ponía en los informes este gas tenía un limitado campo de concentración, pues al reaccionar con el oxigeno este se deteriora hasta desaparecer, pero se puede contagiar de sujeto a sujeto a través de la saliva o sangre. Di los informes a Halcón, tras eso oímos sonidos, nosotros adelantamos hasta ver que venía de un hombre que se encontraba arrodillado al suelo, Blackfire se acercó y le puso la mano al hombro del hombre, este se giró rápidamente mordiéndole el brazo, le arrancó un pedazo de carne del mismo brazo y este chilló. El equipo empezó a disparar pero alguien acertó a los plomos, detonando el sistema de luz, eso fue una trampa mortal, al poco Blackfire actuaba de misma manera, y todo fue un caos, mira hijo, abrimos la caja de Pandora, todo esto era una trampa para que liberásemos ese gas tan peligroso, la prueba es que el helicóptero se fue sin nosotros.
Necesitaba más información, pero sabía que mi compañero desconocía el resto, solo me menciono que el tiempo de infección es diferente según la humedad y el frío, esta frena la mutación a horas, pero donde nos encontrábamos era en medio de un bosque de pinos bajo el Sol abrasador, en una sala del subsuelo donde ese calor queda encerrado, era normal esa velocidad de mutación. Eso fue todo lo que descubrí de ese misterioso gas, pues para tan poco tiempo ya me parecía bastante información por su parte, pero su rostro no mostraba que ocultase secretos, sino más bien ignorancia ante el tema.
Caminamos lo que parecía una eternidad, a pesar de estar entrenado para ello, la falta de movimiento de tanto tiempo se noto. Finalmente logramos llegar al pequeño pueblo, en el que reinaba un silencio espectral, parece que el gas ya infectó esa zona, y con el calor nos temíamos lo peor, entramos a lo que parecía una comisaría local y estuvimos a dentro un buen rato charlando de a saber que, necesitábamos hablar para escupir esa ansiedad, el Jefazo parecía muy afectado, tras un rato me pidió que fuera a buscarle una cerveza al local de enfrente.
Salí y me dirigía al bar, cuando oí un disparo a quemarropa, el pitido sonó en mi pecho, no miré atrás, ya sabía que había sucedido, se había suicidado. Ya no tenía nada que me agarrase a este triste y solitario sitio que pronto seria un infierno, me subí a un vehículo, truque sus sistemas y me dispuse a marcharme. Aparecieron varios de esos seres, que ni tan solo consiguieron que me molestase a apartarme, simplemente me los llevaba por adelante, cuando estuve a punto de salir, vi un grupo que perseguían a un individuo. Me dirigí a él atropellando a todo ser molesto que se me ponía en frente y abrí la puerta, el chico corría bastante y el margen que llevaba a esas criaturas era suficiente para no tener riesgos, tras subirse, cambie de marcha y desaparecimos de ese lugar maldito.
Tenía claro que quería hacer, la F.A.P.I. pagará por ello, estoy seguro que sabían todo lo que sucedía y nos enviaron a morir, mi compañero no ha hablado aun, el miedo le ha dejado mudo, ya conseguiré desvelar su nombre, de momento hay que buscar provisiones y un lugar seguro antes de actuar.
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