miércoles, 31 de agosto de 2011

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO 3: Recuerdos infernales
Nico, civil
Estoy paseando por mi pueblo, este está silencioso y como siempre ando aburrido bajo el Sol abrasador, a veces deseo que pase algo con el pueblo para romper esa fuerte monotonía que tanto me hace bostezar. Mientras estaba sentado a las afueras del bosque, encima de una piedra, vi a la lejanía un helicóptero bastante más grande de lo normal, me quede embobado mirándolo, aquí estas cosas son muy raras de ver.
Me he despertado, parece que me quede dormido encima de la roca, me duele un poco la espalda, parece que dormí en mala postura o me clavaba alguna piedra. Miro el cielo, no puedo evitar el bostezar de nuevo, los días así me matan.
Ande por el camino de rocas y arena que lleva al pueblo, todo un paisaje forestal me rodea, pero sinceramente la naturaleza no me apasiona, la tengo aborrecida de tanto verla día tras día, a veces me da la sensación que estamos separados de la civilización.
Pude ver el pueblo en la lejanía, incluso vi las siluetas de algunos andar por sus calles, su caminar era lento y ondulado, parece que hoy la gente se mato a trabajar, seguro que si descubren que me puse a dormir en una roca dentro del bosque me vienen a matar. No pude evitar el reír al pensar tal cosa, fue una risa fugaz, pero me animo algo, vivir en un lugar como este también tiene su parte cómica.
Cuando ya pise los inicios del pueblo me circulo una curiosidad, desde la lejanía recordaba haber visto un gran número de personas andando por el pueblo, cosa rara, pero ahora no había ni un alma.
Anduve por las calles vacías y silenciosas buscando cualquier sonido que me aliviase de ese silencio tan acosador que ya me empezaba a dar miedo, nunca había sentido algo así, de una forma inconsciente sabía que algo estaba mal.
Entre al bar sabiendo que ahí encontraría a alguien, pero una mala sorpresa se me mostraría. El bar estaba abierto, yo entre con normalidad viendo una escena fuera de lo normal, montones de cristales rotos que pertenecieron a botellas de bebidas alcohólicas estaban esparcidas por el suelo del local, un tono rojizo y violeta impregnaba las paredes y suelo del lugar, era una visión algo tétrica. Me agache en una mancha en concreto y la observé, tenía un color granate muy similar a la sangre, mi cuerpo involuntariamente empezó a temblar. Pase el dedo en la mancha y me lo acerqué, decidí olerlo, no tenía olor a alcohol, comencé a sudar a mares dándome cuenta de que mis temores empezaban a tener una forma definida.
Me apoye a la barra en unos aires de pánico a la vez que me decía a mi mismo que no chillase. Solo podía hacerme una pregunta: ¿Qué había pasado? Volví a mirar la escena buscando ver alguna cosa que me explicase lo sucedido sin exponerme al peligro, quizás fueron unos delincuentes escapados de alguna cárcel, o unos matones que se dedican a dar miedo a distintos pueblos para comer y beber de gorra, puede que el propietario del bar se negase a darles bebida y estos le agredieron, eso explicaría el por qué la gente ya no andaba por fuera como había alcanzado ver antes, ¿eso significaba que oculto en ese bar estaba seguro o más bien perdía el tiempo?
Decidí quedarme básicamente por qué no sabía un lugar bueno para ocultarme, incluso mi casa debe ser un lugar ineficaz, entonces oí pasos al exterior y me dirigí a una de las ventanitas de bar y miré oculto la procedencia de los pasos con el fin de pasar desapercibido a la vez que lograba respuestas.
Un grupo de personas con heridas graves y un caminar penoso por sus movimientos lentos y torpes andaban por la calle. Pero lo peor fue al ver como uno de ellos se le podía ver algunos huesos, fruto de una herida gravísima que había perforado la carne y piel dejando al descubierto algunos de estos. Algunos estaban más que podridos en cambio otros estaban muy nuevecitos, ahí es cuando casi entro en un estado de shock. Reconocí de entre ellos a quien fue el propietario de este local, a mi antiguo profesor de primaria y algunos rostros más que me eran conocidos por verlos día tras día en este pueblucho.
En ese momento empecé a dudar si aun estaba durmiendo en aquella roca, aunque más que dudar era desear. Yo no tenía familia así que no tenía prisa por ir a buscar a nadie, vivía con mis padres pero cuando ya tuve 16 años, edad para trabajar, por un acto de enfado estúpido me aparte de aquellos que sí me querían acabando en este pueblo tan aburrido que ahora pasa a ser la casa del terror de las ferias. Si os soy sincero estoy cagado de miedo. Quizás este sea el castigo de Dios, por no honrar a mi padre y madre.
Al retroceder al interior he pisado un cristal por el lado, quebrándolo junto a un sonido, me quedé pálido y en ese momento algo golpeó las puertas del lavabo, algo o alguien se encontraba detrás de esa puerta y había despertado junto a mi movimiento. En ese momento deje de pensar en el otro grupo del exterior, pero por fortuna el ruido generado no atrajo a ninguno de estos. Poco a poco me acerqué hacía la puerta y la abrí lentamente, la cosa del otro lado empujo en ese momento haciéndome perder el equilibrio. Solo caer la mire, tenía los ojos clavados en mí y se me lanzo, con ayuda de las piernas y brazos me impulsé, esquivando su ataque y sin pensar en las consecuencias salí la exterior, los seres que ya habían pasado el local se giraron confusos, reanimándose al verme.
Comenzó una persecución, pase ante una comisaria solo salir, pero más de estos salieron de allí vestidos con el uniforme de estos. El lugar más seguro era el ayuntamiento, si alguien seguía vivo debía estar allí dentro. Seguí avanzando hasta llegar al lugar que puse de meta, les gane bastante distancia pero no era hora de frenar. Vi con desilusión las puertas derribadas de tal edificio, parecía que ya habían entrado y era tarde.
No sabía a qué lugar debía dirigirme, estaba en un mar de caos donde no hay salida. Corría, corría y corría, era cuestión de tiempo que no aguantase el ritmo, cada vez había más persecutores. Enviaba mis pensamientos en otros lugares para evitar pensar en mi cansancio, seguía corriendo llevaba ya más de 15 minutos corriendo, era un gran corredor pero la alta velocidad que corría empezaba a pagarse y cada vez me desplazaba más lento.
Repentinamente sonó un motor de vehículo que al poco parecía arroyar esas criaturas, no tuve valor a girarme y mirar, así que seguí avanzando, finalmente el vehículo se puso a mi altura por el lateral y el conductor me invito a entrar, cosa que accedí sin pensar.
Ese hombre parecía un militar y como estas cosas suelen pasar por culpa de fuerzas militares preferí no hablar de inmediato para cogerle confianza si así merecía. Me invito a hablar pero preferí no hacerlo por lo menos hoy, él ya parecía saber de qué se trataba esos monstruos.
Recordé de nuevo lo sucedido, recuerdos infernales, intenté dejar de pensar en ello y me dispuse a dormir, ahora tocaba descansar y mañana ya pediré respuestas.

El lunes que viene colgaré el capítulo 4 de esta novela, en principio se actualizará con el siguiente capítulo cada lunes.

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO 2: La muerte de un guerrero
Jefazo, soldado de la FAPI
Antiguamente fui un gran soldado, fue conmemorado varias veces por completar misiones complicadas que otros no podían completar. Yo y mi hermano hacíamos un gran equipo, el mejor. Lo digo con mucho orgullo pues no soy charlatán. Tras varios años una asociación militar supuestamente secreta nos envió a mí y a mi hermano una carta para invitarnos a ser reclutados en sus fuerzas, se llamaba FAPI. Esta asociación reclutaba soldados selectos que eran muy bien pagados, ya no sería estar con novatos sino con expertos. Mi hermano y yo lo hablamos y decidimos que sí nos reclutábamos.
Al llegar nos dijeron que la gente de la compañía usaban nombres claves y no los reales así que nos hicieron decidir un nombre. Mi hermano se puso el de Perses a saber el por qué, seguramente por que sonaba bien. Yo para hacer la broma pedí el de Jefazo y así me lo pusieron.
Poco a poco nos hicimos nombre en la compañía con misiones de poca importancia, según decían nos tenían por alguna cosa que debería pasar al futuro, eso explicaría las pocas misiones y el alto personal de tales. Fuimos conociendo gente y pronto a mi hermano le asignaron un equipo fuera del mío al que llamaron Limba, el cual estaba compuesto por 7 soldados con distintas habilidades, eso me dio envidia.
Pasaron unos pocos años hasta que tuve la misión más importante de mi vida. Recogieron 7 soldados entre ellos yo, y nos explicaron los detalles de esta. Era básicamente una misión de erradicar un grupo de terroristas que se ocultaban en una casita de montaña,
El grupo nos reunimos en el terrado, donde deberíamos partir en breve, tras presentarnos correctamente, entramos al helicóptero de gran tamaño por cierto y volamos hasta un punto cercano de esa casa, desde mi lado pude ver un pueblo a la lejanía, no es una zona deshabitada.
Tras el aterrizaje, seleccione el soldado Buitre como vigilante del helicóptero, el resto fuimos al lugar de la misión a pie. Hice cubrir la zona para evitar posibles emboscadas por parte de un enemigo atento pero no hubo ataques. Finalmente llegamos la casa que resulto estar vacía a simple vista, mire al grupo y lo subdividí para investigar la zona y encontrar pistas de lo sucedido.
Al cabo de un rato el soldado Halcón encontró una trampilla que parecía llevar a unas salas ocultas. Los 4 del piso inferior entramos allá dentro, avisando a los del superior sobre nuestro hallazgo. Entramos al subsuelo hallando lo que parecía ser un centro de estudio aunque sin máquinas de análisis ni nada por el estilo, fuimos caminando e inspeccionando la zona hasta encontrar unos apuntes relacionados con una sustancia extraña.
Hablaba sobre un tal GI06 que quería ser usado para la creación de supersoldados según el escrito, también pude leer entre líneas que tenía ciertas debilidades, destacando el oxígeno que parece ser que lo deteriora, parece ser que usaban este centro de investigaciones para generar ese gas concentrado tan peligroso. Entonces oímos unos ruidos que marcaban movimiento en algún lugar de ese subsuelo. Le pedí a Halcón que guardase esos informes y los 4 avanzamos hacía el origen de los sonidos.
Encontramos a un hombre con bata en un rincón, estaba girado en contra nuestra pero era sin duda un hombre por su cabello y físico. Pedí a Blackfire que se adelantará oara animar a ese hombre y a ver que nos podía decir, pero no todo fue como esperaba, ese hombre se giro mordiendo brutalmente a mi compañero arrancándole carne del cuerpo. Mi equipo empezó a disparar a ese hombre enloquecido que ya se lanzaba a nosotros. Blackfire se puso de pie y ejecuto un mordisco a Thor, estaba siendo una masacre, repentinamente una de las balas pareció acertar a un generador de la luz y nos quedamos a oscuras.
Me oculté en la oscuridad evadiendo a estos, Thor pareció volverse igual, si no encontraba la salida, moriría.
Caminando oí entrar a uno de los soldados el cual debía ser Astro o Hades, se habría disparado el sensor vital. No podía ver de dónde venía ya que este lugar hacia eco. Hallé lo que parecía ser adhesivos fluorescentes y los seguí sin saber si me llevaba a la salida o al soldado que entro. Finalmente pude ver a Astro siendo atacado y dispare al soldado loco que le atacaba, apretamos a correr y Astro tumbó a otro que venía de enfrente. Conseguimos salir.
Llegamos al lugar del helicóptero y al no verlo entendí que nos usaron para hallar ese lugar y dejar escapar la infección, estaba torturado moralmente por haber librado ese mal y tras conseguir equilibrarme expliqué a Astro lo que leí y sucedió allí abajo, él parecía aun más confuso que yo y no me extraña.
Guié a mi compañero hasta el pueblo que halle con la vista desde el helicóptero, tras recorrer un largo camino llegamos a esa silenciosa localidad. Entramos a la comisaria en busca de armas cosa que fue inútil ya que no había ninguna. Nos sentamos y decidí que no podía aguantar el peso de esto y llegué a la idea de suicidarme.
Le pedí a Astro que se largará al bar de enfrente y me trajera algo para beber y cuando se largará me suicidaría. Astro fue hacía donde le pedí y vi una silueta me gire y me mordió al cuello y le disparé a la cabeza a quemarropa. Parecía que ese asqueroso ser ya hizo lo que deseaba. Miré al techo de la comisaria notando como mi vida fallecía. Mi cuerpo perdía fuerzas, como mínimo no moriría como un cobarde sino en campo de batalla, cerré los ojos y me dije a mí mismo: aquí, la muerte de un guerrero.
Llevaba un rato en una especie de sueño profundo, supongo que eso sucede al borde de la muerte, podía ver los recuerdos de mi pasado fluir por si solos, la cara de mi hermano y yo juntos al graduarnos o cuando nos alistamos al ejercito. No puedo evitar soltar alguna lágrima de felicidad al pensar en estos momentos tan importantes de mi vida, solo me arrepiento de no poder decir adiós a nadie.

Z-Chronicles 01: la FAPI

CAPÍTULO 1: Abriendo la Caja de Pandora
Astro, Soldado a pié de la F.A.P.I.
Hace ya tiempo del comienzo de todo, del descontrol en toda la zona, desconozco su extensión real, solo sé que la cosa va a peor, todo por aquel día…
En mis tiempos era un buen soldado, que destacaba por mi astucia a la hora de resolver cualquier problema táctico, era bueno disparando y a pesar de ser joven me ascendieron rápido por mis grandes progresos. Al tiempo, me vino una solicitud secreta, era una carta para que me alistase a la F.A.P.I., según conseguí descubrir posteriormente significaba Fuerzas Avanzadas de Peligro Inminente, un grupo de soldados selectos con grandes cualidades en el campo militar, que con un buen sueldo se veían capaces de jugársela aun más, esta entidad pos su secretismo me acabo reclutando, pues la curiosidad era muy fuerte, aunque si hubiese sido consciente de lo que sucedería, nunca lo hubiesen conseguido.
En ese grupo los distintos soldados tenían un nombre en clave, el que yo obtuve fue Astro, me lo dejaron escoger y ese me puse. Desde que me inicie en este mundo ya tenía ese nombre, mis compañeros y yo nos lo pusimos, yo seleccione este a saber la causa, fue un pensamiento fugaz, aunque allí me acabarían apodando novato.
Tras meses de silencio eterno, nos convocaron a una misión de alto calibre, una de esas misiones que uno no olvida, nos informaron que unos terroristas se hallaban con material muy peligroso refugiados en una casa de montaña, se supone que planeaban hacer atentados contra la nación, y nuestra misión era aniquilarlos, sin opción a una captura. Esa última parte no me gusto mucho, pero son órdenes y hay que cumplirlas. Tras la escasa información un helicóptero nos trajo has una distancia de 1,5 kilómetros de la casa, y estábamos preparados para empezar a trabajar. El grupo se componía de 7 soldados y dos pilotos, los soldados nos llamábamos Jefazo, Buitre, Blackfire, Thor, Halcón, Hades y yo.
En el helicóptero se quedaba el piloto y copiloto, acompañados de Buitre que lo aseguraría en caso de peligro, mientras la resta seguiríamos adelante. Como nuevo en la F.A.P.I. me toco cubrir las espaldas del grupo que aseguraba la zona, hasta que por fin llegamos a aquella casa, estaba silenciosa, Jefazo, así le llamábamos todos, y Halcón pusieron los dispositivos de detonación en la puerta, y tras la explosión entraron apuntando al interior.
La casa se cubría de un manto de silencio, ni un alma. ¿Se avanzaron a nuestros pasos y huyeron? El Jefazo nos indico y nos subdividió en grupos, me toco ir con Hades a la planta superior, el resto cubrirían la inferior. Hades era el típico soldado gracioso de todas las películas de militares, aunque a veces más bien producía agotamiento y furia. Ambos avanzamos correctamente, hasta que la radio se nos activo, el otro grupo encontraron lo que parecía ser un piso inferior, los 4 soldados entrarían en el, mientras nosotros dos seguíamos mirando por arriba. Cuando ya llevábamos unos pocos minutos del aviso, mi chaleco dejo sonar un pitido, nuestros chalecos tenían un sensor cardiaco de nuestro equipo, si sonaba significaba que un miembro había muerto, mire a Hades fijamente cuando el chaleco repitió un nuevo pitido. Llame por la radio pero no obtuve respuestas, sin pensarlo me dirigí corriendo al piso de abajo, Hades me grito pero mi adrenalina no me permitió entenderle, eso pudo ser un error fatal.
Guardé mi arma básica y saque la pistola, en sitios cerrados es más útil las armas agiles a las potentes, tras moverme por el piso inferior, logre ver la entrada al subsuelo, allí estaban todos, o se suponía que así era. Con el máximo sigilo y desconectando todo tipo de aparato que pudiese hacer sonido, me abrí paso en esa oscuridad. No entendía por qué estaba todo oscuro, pero no era momento de distracciones, podía encender la linterna pero eso delataría mi posición, cosa que me impidió hacerlo, fuese lo que fuese debía ir alerta y evitar marcar mi posición a otros individuos no deseados.
Con unos papelitos adhesivos fluorescentes marqué mi ruta, con el fin de encontrar la salida en caso de huída. Caminé, era un gran laberinto subterráneo, quien hubiese dicho que existiesen tales instalaciones ahí abajo. Tras mi sigiloso camino, vi reflejada en una pared un hilo de luz, me acerque con cautela, comprobando que era lo que la producía. El objeto era una de las linternas que nuestro equipo usaba, que apuntaba al vacio tirada en el suelo. Le di una patada para que enfocase adelante, y en su giro se apareció en un instante un escenario lleno de sangre, fue tan corto el tiempo que deslumbro, que no era capaz de distinguir si era real o de mi mente, no tuve más remedio que comprobarlo, alcé mi linterna y enfoque, sabía que podía ser un acto fatal, pero tenía que hacerlo.
El suelo estaba marcado con restos de sangre reciente, pero en el no había ni un cuerpo, entonces oí la voz de Hades despreocupada bajar las escaleras, miré hacia él, y vi como una silueta oscura cogía a Hades y le mordía el cuello, me quede paralizado ante esa escena, sin darme cuenta que mi linterna atraía a un ser en mis espaldas, justo cuando ya me tenia reaccione y lo esquive de forma increíble, combinándolo con un movimiento que me permitió coger al ser por atrás. Tras agarrarlo por el cuello pude ver quién era con horror.
El ser en cuestión resulto ser mi compañero Blackfire, que le goteaba la saliva de tal forma que parecía más bien espuma, ¿que estaba sucediendo? Me petrifiqué al ver su rostro, este aprovecho para empujarme tirándome al suelo, y cuando tenía la intención de saltarme encima, una luz amarilla chispeó a mi lado, Jefazo penetró la bala en el cráneo de Blackfire, que cayó pálido al suelo, definitivamente Blackfire estaba muerto. Me dio la mano y me alzó haciéndome correr hacia la salida, sin palabras ni argumentos, solo gestos claros.
Ahí vino corriendo el ser que desgarró el cuello de Hades, era nuestro compañero Thor, de alguna forma sin información ni conocimientos, sabía que ya no era él, y le dispare entre los ojos, matándolo de un solo tiro decisivo. Justo empezábamos a subir las escaleras pude ver el cuerpo de Hades que temblaba y con espuma en la boca, su cuerpo parecía muerto pero algo reaccionaba en él, ¿Qué sucedía? El Jefazo me alertó sobre mi desconcentración, y deje de pensar en todo lo que había visto hasta alejarnos a unos 250 metros de la casa.
Tras llegar a tal distancia fuimos caminando en silencio, con la desesperación de ver que el helicóptero ya había cogido rumbo sin nosotros, nos habían abandonado en ese infierno. Entonces pregunté que encontraron ahí abajo, el Jefe se giró serio hacia mí y me dijo que me activara la radio y las funciones de sensores del pecho por si a caso. Empezamos a caminar hacía donde se suponía que había un pueblo según un mapa que él llevaba, pero se encontraba a varios kilómetros de nosotros y me comenzó a explicar:
-Tras encontrar la entrada investigamos las distintas salas, vimos escritos sobre lo que parecía un gas concentrado que creaba soldados sin dolor, según ponía en los informes este gas tenía un limitado campo de concentración, pues al reaccionar con el oxigeno este se deteriora hasta desaparecer, pero se puede contagiar de sujeto a sujeto a través de la saliva o sangre. Di los informes a Halcón, tras eso oímos sonidos, nosotros adelantamos hasta ver que venía de un hombre que se encontraba arrodillado al suelo, Blackfire se acercó y le puso la mano al hombro del hombre, este se giró rápidamente mordiéndole el brazo, le arrancó un pedazo de carne del mismo brazo y este chilló. El equipo empezó a disparar pero alguien acertó a los plomos, detonando el sistema de luz, eso fue una trampa mortal, al poco Blackfire actuaba de misma manera, y todo fue un caos, mira hijo, abrimos la caja de Pandora, todo esto era una trampa para que liberásemos ese gas tan peligroso, la prueba es que el helicóptero se fue sin nosotros.
Necesitaba más información, pero sabía que mi compañero desconocía el resto, solo me menciono que el tiempo de infección es diferente según la humedad y el frío, esta frena la mutación a horas, pero donde nos encontrábamos era en medio de un bosque de pinos bajo el Sol abrasador, en una sala del subsuelo donde ese calor queda encerrado, era normal esa velocidad de mutación. Eso fue todo lo que descubrí de ese misterioso gas, pues para tan poco tiempo ya me parecía bastante información por su parte, pero su rostro no mostraba que ocultase secretos, sino más bien ignorancia ante el tema.
Caminamos lo que parecía una eternidad, a pesar de estar entrenado para ello, la falta de movimiento de tanto tiempo se noto. Finalmente logramos llegar al pequeño pueblo, en el que reinaba un silencio espectral, parece que el gas ya infectó esa zona, y con el calor nos temíamos lo peor, entramos a lo que parecía una comisaría local y estuvimos a dentro un buen rato charlando de a saber que, necesitábamos hablar para escupir esa ansiedad, el Jefazo parecía muy afectado, tras un rato me pidió que fuera a buscarle una cerveza al local de enfrente.
Salí y me dirigía al bar, cuando oí un disparo a quemarropa, el pitido sonó en mi pecho, no miré atrás, ya sabía que había sucedido, se había suicidado. Ya no tenía nada que me agarrase a este triste y solitario sitio que pronto seria un infierno, me subí a un vehículo, truque sus sistemas y me dispuse a marcharme. Aparecieron varios de esos seres, que ni tan solo consiguieron que me molestase a apartarme, simplemente me los llevaba por adelante, cuando estuve a punto de salir, vi un grupo que perseguían a un individuo. Me dirigí a él atropellando a todo ser molesto que se me ponía en frente y abrí la puerta, el chico corría bastante y el margen que llevaba a esas criaturas era suficiente para no tener riesgos, tras subirse, cambie de marcha y desaparecimos de ese lugar maldito.
Tenía claro que quería hacer, la F.A.P.I. pagará por ello, estoy seguro que sabían todo lo que sucedía y nos enviaron a morir, mi compañero no ha hablado aun, el miedo le ha dejado mudo, ya conseguiré desvelar su nombre, de momento hay que buscar provisiones y un lugar seguro antes de actuar.

¡Bienvenidos a mi blog!

Buenas, mi nombre real es Guillermo Murgui Martin y me encantan los temas paranormales y terrorificos, también se me conoce por los sobrenombres AstroMurgui y Shalliam. Hace poco comencé a escribir relatos y una novela fija llamada Z-Chronicles que deseo compartir con todas aquellas personas que deseen leerla, espero que sea de vuestro agrado y agradezco todo tipo de comentarios y observaciones no ofensivas que produzcan dinámica al blog, muchas gracias y que disfruten mi blog. ;)